XXIX DOMINGO TIEMPO ORDINARIO – C

Perseverancia en la oración

ÉXODO:

– El pueblo vence en la batalla por la oración de intercesión de Moisés. Que importante y que necesaria es la oración de intercesión, es el Señor que se acerca a nuestros corazones por medio de la oración de los hermanos.

– Es la eficacia de la oración de un amigo de Dios, que trataba con Él como quien trata con un amigo. Es una oración de corazón herido y necesitado el hombre, a Corazón que se conmueve y ama de Dios.

SALMO:

"Nuestro auxilio es el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra".

Es una oración confiada a nuestro Dios, de dónde nos viene el auxilio, sino de Dios que se conmueve al ver a sus hijos en cualquier necesidad, y que les presta auxilio cuando estos se disponen a acoger los auxilios que Él quiere darles.

2 TIMOTEO:

– Invitación a permanecer en la Tradición que se nos ha dado, y en la Palabra de Dios, en la Sagrada Escritura que nos muestran la Sabiduría que conduce a la salvación por medio del Fe.

– Invitación también a proclamar a la Palabra de Dios a tiempo y a destiempo, esto es en todo momento, en todo lugar, en toda ocasión, pero con sinceridad y con la Verdad de Dios.

– Para ello es necesario profundizar en la Escritura y mantenerse fiel a ella.

LUCAS:

– Parábola sobra la NECESIDAD DE ORAR SIEMPRE SIN DESANIMARSE. Pone Jesús la parábola de la viuda importuna, que no deja de pedir que se le haga justicia, hasta que se le hace. Y se pondré como conclusión de la parábola: "pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche?"

+ Palabra de Dios, escuela de sabiduría:

La Palabra de Dios es la que nos ilumina y nos da fuerzas, tanto par enseñar como para corregir y educar. Ya hemos escuchado decir a Jesús en otra ocasión que el que construye sobre la Palabra de Dios es el que construye sobre roca firme, con un edificio estable que no se caerá jamás.

San Pablo hace además un llamamiento a predicar día y noche la Palabra de Dios, a anunciarla a cada instante; pero esto no es posible si no se vive la Palabra, si uno no está lleno de la Palabra nunca podrá transmitirla a los demás, y no será una norma de vida, cuando no lo es para nosotros que la predicamos.

+ La EFICACIA de la Oración:

Lo primero que tenemos que tener en cuenta, es que la eficacia de la oración se sostiene y se cimienta sobre Dios, que es el que hace posibles todas las cosas, por eso es necesario que "sin mí, no podéis hacer nada". Así nosotros tenemos que reconocer que el importante es Dios, y que nosotros no somos capaces de nada sin Él, y muchísimo menos en lo que se trata en la oración.

Por lo tanto hay que RECONOCER LA GRANDEZA DE DIOS y nuestra debilidad, orientar la vida según Dios. La oración nos ayuda a mantener ante Dios y ante los demás un postura de HUMILDAD y CONFIANZA, y no de autosuficiencia. LA ORACIÓN NOS AYUDA A RECONOCER LA NECESIDAD DE DIOS, y a practicarla.

La oración de petición, no es tratar de convencer a Dios, sino de dejarnos convencer por Dios, es ENTRAR EN COMUNIÓN CON DIOS, es dejar que la voluntad de Dios se haga carne en nuestra vida. Si sintonizamos con Dios entonces nuestra oración es eficaz, no por nosotros sino porque Dios lo hace en nosotros.

"La oración es el encuentro de la sed de Dios y de la sed del hombre. Dios tiene sed de que el hombre tenga sed de Él" (CCE 1560).

+ Nuestra Parte:

Hoy el Señor por lo tanto nos enseña a que no tenemos que confiar en nuestra propias fuerza, sino en la Fuerza de Dios, y en una verdadera apertura de corazón, para que Él pueda hacer su obra en nosotros. Pero no podemos caer en una pereza espiritual pensando que todo lo hace Dios, y vivir perezosamente, sino que debemos poner todos los talentos que Dios ha puesto en nosotros en juego. "Preparar las cosas como si todo dependiera de mí, sabiendo que en verdad todo depende de Dios".

Es necesario por lo tanto que pongamos nuestra humanidad en manos del Señor, para que el haga su obra en nosotros, y no adormecernos, sino estar en vela, y poner todo en juego.

"Nuestra oración no tiende a cambiar la disposición divina, sino a obtener todo aquello que Dios tenía dispuesto conceder por las oraciones de las almas santas, es decir, que con nuestra petición merecemos recibir lo que Dios desde toda la eternidad tenía pensado darnos" (Santo Tomás de Aquino).

+ INSISTENCIA en la oración:

Moisés ora a Dios por su pueblo con las manos extendidas, y debe orar más allá del cansancio con constancia e insistencia para obtener la protección de Dios. Por lo tanto al igual nosotros debemos ORAR SIN DESANIMARNOS.

Jesús nos enseña de un juez injusto que si uno ruega con insistencia, acabará por recibir lo que está pidiendo, por la perseverancia.

+ En conclusión:

NO BASTA CON PEDIR, HAY QUE INSISTIR. Hay que pedir una vez y otra vez; muchas veces pedimos al Señor algo que queremos, que deseamos, que necesitamos en nuestra vida , y muchas veces nos cansamos porque el Señor parece que no nos oye, parece que no escucha. Y es humano cansarse. Pero hoy lo que enseña el Señor es insistir, no cansarse, volver una vez y otra vez, hasta que con los brazos extendidos siempre, sin cansarnos de tenerlos levantados anta el Señor, se cumpla en nosotros el triunfo del bien contra el mal, hasta que el Señor nos conceda lo que pedimos moldeándolo según su voluntad.

NO BASTA PEDIR, HACE FALTA INSISTIR. HACE FALTA PEDIR UNA VEZ, Y OTRA VEZ, HACE FALTA NO CANSARSE CUANDO QUEREMOS ALCANZAR UNA GRACIA DEL SEÑOR.

Nunca olvidar, la necesidad de orar unos por otros. Nunca desentendernos del mundo, sino rezar insistentemente por él. Permanecer constantemente en oración por el mundo: INTERCEDER ES LO PROPIO DE UN CORAZÓN CONFORME A LA MISERICORDIA DE DIOS.

María, madre orante, madre que sabe escuchar el corazón de Dios, y que no deja de interceder por sus hijos ante Él, ayúdanos a orar insistentemente, a poner las necesidades de los demás en brazos del Padre Dios. Amén

Un pobre sacerdote +++

XXIX DOMINGO TIEMPO ORDINARIO C