XXII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

JEREMÍAS:
– Hoy Jeremías se queja amargamente a Dios porque su vocación le ha traído sólo disgustos y persecuciones, porque no sólo tiene que anunciar, sino también denunciar las cosas que van mal. Sus palabras por eso le hacen odioso al pueblo y, sobre todo a los más ricos e influyentes.
– Esto le crea una crisis en su elección por Dios. Se siente solo y abandonado de todos, también De Dios. Protesta a Dios con palabras que nos extrañan pues dice que se deja seguir por Dios, y la tentación es dejarlo todo. Pero Dios es más fuerte, le tiene en el corazón y eso le hace no separarse de Él.
– Que importante es que cada uno de nosotros vivamos bien nuestro encuentro con el Señor, para que de verdad sea más fuerte que cualquier dificultad, crisis, herida…, y que Dios sea nuestra fortaleza y nuestro todo.

SALMO:
«Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.»
El salmista también vive una situación difícil, y también ha experimentado la alegría de la cercanía De Dios. Uno tiene sed De Dios, y se recurre en su ayuda, porque sabe que en los momentos de peligro, Dios es nuestro auxilio y escudo, es la diestra que nos sostiene.

ROMANOS:
– Que exhortación de San Pablo más clara y necesaria para nuestra vida. Lo primero a lo que nos invita es a ofrecer y presentar nuestro cuerpo con sacrifico agradable a Dios, y que este es nuestro culto razonable. Esto significa que tenemos que darnos por entero a Dios, que no debemos guardarnos ni dejarnos nada que no ofrezcamos a Dios, y este es nuestro culto razonable, pues Dios nos lo ha dado todo, lo mejor que podemos hacer es devolvérselo todo, y ofrecérselo enteramente por Amor.
– Y no nos amoldemos a este mundo, sino vivir en la mente De Dios y en su voluntad y no en la nuestra. Cuánto tira el mundo de nuestra vida que no nos deja respirar, que no nos dejar vivir, que nos hace muchas promesas falsas que nosotros seguimos. Qué fácil es seguir a este mundo, y no vivir en la voluntad De Dios. Cada uno de nosotros deberíamos pararnos un poco y ver que De Dios y del mundo hay en nuestro pensamiento y en nuestra vida.

MATEO:
– ¿Qué le hubiéramos dicho nosotros a Jesús si nos hubiera anunciado a nosotros el camino De la Cruz? Seguramente hubiéramos sido como san Pedro, y hubiéramos buscado el modo más sencillo, ajeno al sufrimiento para vivir el seguimiento de Jesús, y el camino hacia el Padre. Pero este pensamiento como bien sabemos no es De Dios, es del Demonio, es el demonio el que sugiere ese camino fácil, con puerta ancha que lleva a la perdición.
– El camino de Jesús en cambio es un camino angosto y con puerta estrecha, «SI ALGUNO QUIERE VENIR EN POS DE MÍ, QUE SE NIEGUE A SÍ MISMO, TOME SU CRUZ Y ME SIGA». Es el camino de perder la vida por Jesucristo, de dar la vida por Dios. Este camino es el que lleva a la vida verdadera y el que conduce a una vida, ya en esta tierra, en plenitud, una vida llena de lo que verdaderamente importa un Amor que no tiene fin.

EL PLAN DE DIOS
Es necesario que vaya a la Pasión y a la muerte. Es necesario, o en sí, sino porque es un plan de amor y de misericordia que está trazado así desde la eternidad. Es necesario que así lo ha querido su Padre. El camino que tiene que recorrer Jesús es el de padecer mucho, ser desechado, ser ejecutado y resucitar. Pues esa muerte no es para la muerte, es para la vida, esa PAsión no es para acabar en ella misma, es para la gloria. Es el plan de a Redención De Dios, y pasa por la entrega de Jesús.
Nos cuesta creer en este camino, pues nos falta la fe, la fe difícil que está en ver que la cruz no es simplemente una desgracia, que en la cruz está la resurrección y la vida. En la cruz de Jesús estuvo su muerte, pero acabó en resurrección y en vida eterna. Este camino nos cuesta entenderlo y creerlo, pues pensamos que podría haber otro camino, pero este es el camino que Dios ha escogido.

EL CAMINO DE LOS DISCÍPULOS
Si en el camino de Jesús, la Cruz es El Centro, en nuestra propia vida, que es realizar en nosotros esa redención de Jesús, no puede haber otro centro que la cruz. Y ya no nos de importar nada más que gloriarnos en esta Cruz.
PAra el que toma su cruz cada y la lleva a su propio calvario, un día amanecerá también la gloria de la resurrección. No puede ser la vida cristiana distinta de la vida de Jesús, la vida de Jesús es el modelo. La vida cristiana tiene que estar calcada sobre el modelo de la vida de Jesús.
Jesús va delante de nosotros con la cruz, y así Él es nuestra fuerza y nuestro escudo. Jesús lleva su cruz y la nuestra, para que también nosotros podamos llevarla con Él. Porque al fin, en esto se resume toda la vida Cristian, en cargar con la Cruz, y seguir detrás de Jesús.

María, Madre enséñanos a ir detrás de Jesús y cargar con la Cruz. Amén.

Un pobre sacerdote +++

XXII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO