XX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

ISAÍAS:

– La salvación De Dios es para todos, no sólo para los judíos, sino también para los extranjeros, es el corazón universal De Dios, que acoge a todos, y que quiere que todos los hombres se salven. La casa De Dios es casa de oración, para todos los pueblos, nos sólo para el pueblo de la promesa, pues el pueblo de la promesa ahora es todo el mundo.

– Por otro lado el profeta muestra que hay extranjeros que merecen el beneplácito De Dios, la bendición De Dios porque se dan al Señor, le sirven y le aman, veneran su nombre y guardan su alabanza. Estos son los que acogen la salvación De Dios, pero esto no sólo es para los extranjeros, es para todos, todos tenemos que servir y amar al Señor para poder recibir la salvación De Dios en nuestra casa.

SALMO:

«Oh, Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.»

Es un salmo universal y misionero, el deseo del salmista es que todos conozcan los caminos del Señor, y que todos puedan vivir la salvación De Dios. Pidamos por tanto que el Señor ilumine nuestro rostro, y nos lleve a vivir en su presencia por siempre.

ROMANOS:

– San Pablo ama profundamente al pueblo Judío, sin perder la esperanza de que un día lleguen a reconocer al Mesías, es el deseo de llegar a experimentar la misericordia del Señor, y que el Amor que él ha experimentado, lo experimenten también ellos. Además San Pablo cae en la cuenta de que sí el Señor quiere que todos los que han sido encerrados en la desobediencia experimenten la misericordia, ahí también está el pueblo de Israel.

– Que gran misterio de Amor del Señor con su pueblo, pues su misericordia quiere derramarse en cada uno de nosotros que a veces nos obstinamos en la desobediencia. Pidamos al Señor experimentar su misericordia y vivir en la obediencia, dejando la obstinación por el pecado, y dejar la desobediencia.

MATEO:

– Una mujer extranjera le pide a Jesús que cure a su hija enferma, que está poseída a por un demonio muy malo. Jesús no le pone la cosa fácil a la buena mujer, primero hace ver como que no la oye, y sólo ante la petición de los apóstoles, responde, pero parece que negativamente, alegando que él ha sido enviado sobre todo para los que pertenecen al pueblo elegido de Israel.

– A la mujer, no sólo parece no atenderle, sino que pone a prueba su fe, con la comparación, que a nosotros nos puede parecer ofensiva, de que el pan es para los hijos y no para los perros, aludiendo al pueblo de Israel, como los hijos, y a los demás como no pertenecientes a la casa. Pero la mujer contesta finamente que en cualquier casa, sin quitar el pan a los hijos, se procura que quede algo para los perritos. Jesús, entonces, le concede lo que pide, alabándole su fe: «mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas».

DIOS QUIERE LA SALVACIÓN DE TODOS:

Hoy la palabra De Dios nos recuerda que Dios quiere que todos los hombres se salven, y que cada uno de nosotros debemos ser acogedores. Todos tienen derecho a recibir la salvación De Dios, y nosotros tenemos que ser muchas veces los mediadores para que todos los hombres reciban este Amor De Dios que salva. Dios está profundamente enamorada de los hombres, de igual que sean de una raza o de otra, da igual su condición social, y su religión, Dios hace caer la lluvia sobre justos e injustos, y hace salir el sol sobre buenos y malos. Dios es Padre bueno de todos, sólo que cada uno de nosotros debemos vivir de verdad como lo que somos hijos de este Dios Padre Misericordioso que nos ama y nos salva.

SAN PABLO SE PREOCUPA POR SU PUEBLO:

San Pablo se preocupa por su pueblo, del cual ha sido gran seguidor y fiel, ha sido un gran judío, y ahora se preocupa por la salvación y acogida del Mesías por parte de su pueblo de origen.

En los primeros años de la comunidad cristiana, había varios frentes en que se intentaba discernir la voluntad De Dios sobre el futuro De la Iglesia: la admisión a la fe de los paganos, y sus condiciones de admisión; y la admisión o readmisión del pueblo judío, que había sido el primer destinatario de la salvación mesiánica.

San Pablo reflexiona sobre este segundo aspecto, él desea la conversión de su pueblo, quisiera que los judíos, viendo cómo tantos paganos aceptan la fe, sintieran envidia sana y recapacitaran sobre su rechazo de Jesús.

San Pablo tiene clara la voluntad De Dios, que todos los pueblos están destinados a la salvación; el pueblo elegido también, pues Cristo ha muerto por todos.

JESÚS ALABA LA FE DE UNA EXTRANJERA:

Jesus alaba en muchas ocasiones la fe de los extranjeros, que acogen sus milagros y sobre todo que confían en Él, y que tienen verdadera fe en el poder De Dios. De este modo vemos que no es la pertenencia al pueblo judío lo que salva, ni ser Cristiano y bautizado, sino la fe en el Enviado De Dios. No es la raza, sino la disposición de cada uno ante la oferta De Dios. Hay que vivir como hijos, no sólo serlo, para llegar al cielo.

Cristo hoy alaba a esta buena mujer, que no es judía. Mientras que muchas veces tiene que criticar la poca fe de los oficialmente buenos, los del pueblo elegido. Acojamos al Señor en nuestra vida y su oferta de salvación, vivamos una verdadera confianza, servicio y amor al Señor, que nos lleve a vivir la salvación De Dios.

Esta mujer acoge las palabra de Jesús con una actitud de humildad profunda de que ella no merece nada, que lo que erice es que le digan que para ella no son los milagros del Señor. Con sencillez, con paz en el corazón. Pero, al mismo tiempo, una actitud de confianza que, a pesar de todo, no flaquea nada; una confianza que se crea y se recrea cada vez más y se hace más fuerte precisamente cuando el Señor pare que no la quiere oír. Ella sabe que no merece ser hija, pero sabe de la misericordia de Jesús, y apela a este Corazón que es bueno y que aunque sean las migajas, me lo vas a dar. Es la actitud de la confianza ciega en el Señor.

La actitud del corazón, cuando nos parece que nos vemos alejados del Señor, es es saber que yo no merezco nada, pero que no pongo los merecimiento míos ante Él. Por eso pedimos reconociéndonos pobres, que se reconocen sin poder exigir nada y precisamente por eso vamos al Señor que es bueno y misericordioso.

María, Madre llévanos a vivir en esta actitud de confianza en la Misericordia de tu Hijo, y que nos lleve a anunciar el Evangelio de la Salvación y de la Misericordia al mundo entero, pues Dios quiere que todos los hombres se salven. Amén.

Un pobre sacerdote +++

XX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO