XX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

PROVERBIOS:
– Leemos este trozo del libro de los Proverbios, y nos presenta un banquete, un festín que nos prepara la Sabiduría. Esta Sabiduría es Dios mismo que ha preparado el banquete y nos invita a ir a comer de u pan y beber de su vino.
– Es Dios siempre el que toma la iniciativa, quien nos elige para comer a su mesa, quien prepara la comida, y a quien le debemos todo. No podemos olvidar su invitación, sino que tenemos que corresponder a tanto amor, con un corazón agradecido por tanto amor.

SALMO:
“Gustad y ved qué bueno es el Señor”
El salmo es la respuesta con gratitud y con alegría a la invitación De Dios. Acoger a Dios con alegría, con alabanza, sabiendo que los rectos de corazón, los buenos, son los que se dejan llenar De Dios y no viven llenos de ellos mismos.

EFESIOS:
– San Pablo nos presenta como debería ser la vida Cristina. Invita sobre todo a la sensatez, que importante es el Sentido Común y cuántas veces es el menos común de todos los sentidos. Debemos con esta sensatez descubrir y buscar lo que el Señor uniere, sin dejarse emborrachar, esto es sin que nadie nos quiete la libertad, sino dejarnos llenar del Espíritu del Señor, que siempre espera nuestra libertad para hacer las obras De Dios.
– Por otro lado además del actuar, traza un programa de oración, recitando salmos y cánticos inspirados, cantando y alabando al Señor, con verdadero agradecimiento a Dios por todo.

JUAN:
– El tema final del discurso del pan de vida, ya no es el tema de creer, la fe; sino el tema del comer, la eucaristía, para tener la vida eterna. Y por eso la objeción que ponen los judíos es sobre la eucaristía, cómo puede dar este a comer su carne y a beber su sangre. A lo que Jesús responde con lo efectos que van a acompañar a los que coman y beban esta verdadera comida y esta verdadera bebida que son su Cuerpo y su Sangre, los que coman y beban vivirán para siempre, tendrán vida eterna.
– Jesús además de darse como Palabra viviente, él ha querido identificarse con este pan y este vino que aportamos al altar y se nos da como alimento para el camino. Son además admirables los efectos que producen los que coman este alimento con fe. Lo primero que el mismo Jesús habitará en él, y él en Jesús. De este modo se permanece unidos en una comunión de vida, que es dependencia total, sin Él no tenemos vida.
Además hay otro efecto también admirable, el que come de Jesús vivirá de la misma unión de Jesús con el Padre, y debemos pedirle a Jesús que vivamos bien esta preciosa unión. Y de este modo el que come de este Pan vivirá para siempre, es alimento para la eternidad, para el cielo.
– Un detalle además del Evangelio de hoy, al don de su carne, Jesús añade el don de su sangre. En la Biblia, la sangre es la sede de la vida. De este modo Jesús al darnos su sangre, Jesús nos da su muerte con todo lo que ella nos ha procurado, la remisión de los pecados, el don del Espíritu Santo.
Y además el vino, representa la alegría, la fiesta. Es la santificación de la alegría. Así el vino eucarístico representa la alegría del sacrifico. De este modo debemos vivir de igual modo eucarísticamente las alegría de la vida, esto es con acción de gracias a Dios.
Un símbolo eucarístico que nos puede ayudar es el pelícano, porque se cría que esta ave, cuando ya no tiene nada que dar a sus polluelos ,se abre una herida en el costado con el pico y los nutro con su propia sangre.

María, que comamos el Cuerpo de Jesús, y bebamos su Sangre, y de este modo vivamos una unión vital con Él, que nos ayude para vivir la vida en su Amor, y lleguemos a la vida eterna. Amén.

Un pobre sacerdote +++

XX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO