XVI DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

JEREMÍAS:
– Queja De Dios de los malos pastores de Israel. No se preocupan de las ovejas, como debería hacer un buen pastor, sino que las dispersan. Dios por lo tanto promete que para después del destierro, cuando vuelva su pueblo, él mismo se cuidará de ellos, es el Señor el que se ocupa de su ovejas y las apacienta y las cuida. Y no sólo eso sino que se ocupará de que tengan buenos pastores, y en especial un pastor que será un vástago legítimo de David, un rey prudente, que hará justicia y derecho en la tierra. Y su nombre será el Señor nuestra Justicia, es el anuncio de un Mesías pastor de su pueblo.

SALMO:
“El Señor es mi pastor nada me falta”
Es una nexo entre lecturas perfecto en el día de hoy, es el Señor el que es el gran Pastor de su pueblo, que siempre conduce a fuentes tranquilas, que son capaces de reparar las fuerzas, y que en medio de las dificultades y vicisitudes de la vida siempre está para salvarnos y cuidarnos, y por eso no hay da que temer porque siempre está con su pueblo, y es el Todo de la vida del pueblo, porque con Él lo tenemos todo y nada nos falta.

EFESIOS:
– Para San Pablo las consecuencia de la fe en Cristo son La Paz, la reconciliación y la unidad de todos los pueblos. Aquí habla de la división que había entre Israel y los pueblos paganos: él ha hecho de los dos pueblos una sola cosa, derribando el muro que los separaba. Cristo es nuestra paz, el que nos ha reconciliado a todos con Dios. Lo ha hecho mediante la cruz, dando muerte, en él al odio. Ahora ya reconciliados unos y otros podemos acercarnos al Padre con un mismo Espíritu.

MARCOS:
– Hoy los Doce vienen a contar a Jesús todo lo que habían hecho y enseñado, después de que Jesús les haya enviado en su nombre. Jesús ve que están cansado y necesitan un poco de reposo para revisar con Él su experiencia, porque la multitud les acosa hasta el punto de que no encontraban tiempo ni para comer, les propone retirarse a un sitio tranquilo a descansar un poco. Se van a la otra orilla, peo la gente intuye a dónde van, y corriendo por tierra, llegan antes que ellos. Cuando Jesús vio la multitud, le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor, y entonces se puso a enseñarle con calma. Que gran ejemplo de entrega y generosidad del Señor.

– Que grande es el Corazón de Jesús, es un corazón que se ha hecho hombre para ser accesible a todos los corazones humanos, y se puesta en que es bueno, comprensión, que se adelante, que previene, que se entrega, que se da.
Esto se ve en que Jesús después de ver el cansancio apostólico de los discípulos, su reacción es que descansen, que corazón tan compasivo. No dijeron ellos que estaban cansado, es Jesús quien, al verlos, comprendió que tenían que venir cansados, y que si venían cansados, debían descansar un poco, y por eso ir a un sitio tranquilo.
Si nos fijamos en Jesús, el nunca buscó un momento para descansar, pero para los suyos sí. Ése es el Corazón de Jesús, que previene, que es comprensivo, que está en todas las necesidades de los que vienen a Él.
Al desembarcar, Jesús vio una multitud y siente compasión de ellos, el Corazón de Jesús, en lugar de molestarse como nos pasaría a nosotros, reacciona con ese toque delicado. Ve que son ovejas sin pastor, descarriadas, y que necesitan que alguien las guíen y por eso se dedica a enseñarles, pero no de cualquier modo sino con calma, con paciencia, sin prisa, como si tuviera todo el tiempo del mundo.
Se conmueve Jesús en su corazón, y parece que se ha olvidado ya de que iban a descansar. Y es que las ovejas sin pastor, tenían delante al Pastor y ese Pastor no las podía dejar, es el Buen Pastor.

Este Corazón sigue siendo hoy el mismo, sigue teniendo las mismas reacciones con nosotros, sigue amándonos con este toque delicado. Por encima de todas nuestras miserias, siempre encontraremos ese Corazón que lo da y se da todo. Él, que lo previene todo, Él que es comprensivo con nuestras faltas, con nuestras miserias humanas, el único en quien podemos encontrar siempre nuestro consuelo, nuestro camino, nuestro descanso, nuestras fuerzas hacia Dios.

María, Madre llévanos al Corazón de tu Hijo, y que siempre nos dejemos apacentar por Él. Amén.

Un pobre sacerdote +++

XVI DOMINGO TIEMPO ORDINARIO