XIII DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

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2 REYES

– Una buena mujer de acuerdo con su marido, decir poner a disposición del profeta itinerante una sencilla habitación en la parte alta de su casa, en un gesto de elegante hospitalidad. Lo acogen porque es un hombre santo lleno De Dios, y por puro amor a la santidad que brota de la vida de este hombre, le acogen como si acogieran al mismo Dios en su casa, por pura gratuidad y generosidad. Ellos por esta entrega generosa recibirán recompensa porque el Señor no deja en el vacío lo que hacemos de verdad por Él y por Amor.

– El profeta anuncia por eso a la pareja que tendrán un hijo, como premio De Dios a su bondad, superando así la mayor desgracia que podía tener una mujer en aquel ambiente: el no tener hijos.

SALMO

“Cantaré eternamente las misericordias del Señor”.

Es un salmo que entona alabanza a Dios porque siempre ha estado cerca del pueblo. Y proclama sin cesar las misericordias y la fidelidad que Dios tiene con su pueblo. Y que la forma de aclamar al Señor, es caminar en su camino, y seguir cada día La Luz de su rostro.

Dejemos que Él sea nuestro escudo, nuestro rey, y nuestro todo, bajo quien vivimos, nos movemos y existimos.

ROMANOS

– San Pablo nos invita en esta lectura a no sólo recibir el Bautismo, sino sobre todo a vivirlo. Los cristianos, por este sacramento, nos hemos incorporado a Cristo y hemos pasado con él de la muerte a la vida para que andemos en una vida nueva, que es la misma vida de Cristo Jesús.

– Hemos sido con-crucificados, con-muertos, con-sepultados, pero también con-resucitados. San Pablo expresa ese acontecimiento sacramental como un injerto de los creyentes en Cristo. Lo que le interesa resaltar es que ya desde el Bautismo hemos de morir al pecado y vivir para Dios, al igual que Cristo ya no mujer más, sino que vive para le Padre, debemos ser unos con Cristo Jesús.

MATEO

En el Evangelio de hoy que se divide claramente en dos partes, cada una de las partes tiene una expresión clave:

1. MÁS QUE A MÍ: vemos con formulaciones que pueden parecer exageradas y paradójicas, Jesús afirma la radicalidad que supone caminar en su seguimiento: ni siquiera el afecto a los padres, o a los hijos puede ser superior a la fidelidad que debemos tener para con Él. Incluso la propia vida nos debe parecer relativamente menos importante que el seguimiento de Jesús. El que le quiere seguir debe cargar con la cruz y seguirle.

2. ME RECIBE A MÍ: Jesús promete que tendrán premio de parte De Dios los que acojan a los que Jesús envía a predicar. El que le recibe a Él, recibe al enviado De Dios, así quien acoge en su nombre a profetas o discípulos, e incluso a los más pequeños que Jesús envía con una misión, le revise a él mismo: “el que os recibe a vosotros me recibe a mí”.

Por lo que demos sacar dos enseñanzas claras y fundamentales en nuestra vida:

+ Debemos vivir una ADHESIÓN TOTAL A JESÚS: sólo merece la pena entregar la vida por Jesús, que es el que nos la devuelve; para ello no hay que anteponer nada a Jesús, y hay que seguirlo con todas sus exigencias: nada por encima De Dios, y seguirlo incluso dando la propia vida en la Cruz.

+ Descubrir a CRISTO QUE ESTÁ EN LO MÁS PEQUEÑO DE NUSTRA VIDA: se hace presente en lo ordinario de cada día, por eso Jesús nos pide que acojamos a los más pequeños por ser de los suyos. Pero incluso que le reconozcamos en lo oculto de cada corazón y a recibir por encima de todo bien de este mundo. Si vivimos así podremos encontrarnos con el Señor en lo cotidiano de nuestra vida, en los que vemos cada día.

XIII DOMINGO TIEMPO ORDINARIO