VIGÉSIMO SÉPTIMO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

GÉNESIS:

  • En el primer libro de la Biblia, vemos la descripción del origen de la vida y como Dios concibe la familia humana. En un leguaje poético, habla de la arcilla de la que forma Dios a los animales, los nombre que el hombre los va dando a media que pasan como en revista ante él, le falta que nota Adán de un ser que le pueda hacer compañía adecuada y la creación de la mujer sacándola de la costilla del hombre.
  • Es impresionante como Dios da al hombre toda la creación, no sólo para que la ponga nombre, sino para que sirva para el fin para que el hombre sea creado, este es para que le lleven a amar al Creador. Esto no se nos debe olvidar, y no puede pasar desapercibido en el pasaje de hoy.
  • Por otro lado la creación de la mujer, es la ayuda razonable, y el complemento necesario del uno para con el otro, hombre y mujer son creados, parar complementarse, para ser unos en el amor. Y esta experiencia de que el uno es para el otro, es ese sentir de Adán, de que esta si que es carne de mi carne y huesos de mis huesos, es como lo que solo decir mi media naranja, la que me completa.
  • Que bonita es esta complementariedad total entre el hombre y la mujer, abriendo además su amor al admirable don de una vida nueva, el mayor milagro que puede pasar en la creación y la mejor manera de colaborar con el Dios de la vida y del amor.

SALMO:

“Que el Señor nos bendiga todos los días de nuestra vida.”

El salmo refleja una visión ideal de la familia de su tiempo en casa del hombre justo: su mujer será como una parra fecunda, sus hijos como renuevas de olivo, y Dios les bendecirá todos los días de su vida.

HEBREOS:

  • La carta a los hombres exhorta a perseverar en la fe, y va demostrando que Jesús es superior a Moisés y a todas las instituciones del judaísmo.
  • Jesús ha padecido la muerte para bien de todos. Ese era el plan De Dios, que quiso perfeccionar y consagrar con sufrimientos al guía de la salvación. Con esa muerta ha llevado a una multitud de hijos a la gloria. Jesús y la humanidad, el santificador y los santificados, son hermanos, proceden todos del mismo: por eso no se avergüenza de llamarlos hermanos.

MARCOS:

  • Hoy vemos dos enseñanzas claras de Jesús en el Evangelio, la primera es la visión de Jesús sobre el matrimonio y la segunda sobre los niños.
  • La pregunta de los fariseos sobre la posibilidad del divorcio quiere poner a prueba a Jesús. Este, en contra de lo que permitía la ley judía de su tiempo, apela a la voluntad originaria De Dios, hombre y mujer los creó, y serán los dos una sola carne, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre. Niega, pues, la posibilidad del divorcio, que él interpreta como camino de adulterio.
  • El matrimonio no puede seguir la corriente de la mentalidad de usar y tirar. Debería ser como el vino que, envejeciendo, mejora y no empeora. Es un camino a la santidad que está hecho de caídas, de las que nos levantamos; a veces, de alejamientos profundos, de los que, sin embargo, un día hemos vuelto, para volver a comenzar una nueva vida, el matrimonio es conversión y crecimiento constante.
  • La defensa de los niños viene por esa cercanía de Jesús con ellos, y las palabras que les dedica poniéndolos como el modelo de los que acogen el reino, de los que son como ellos es el Reino De Dios, incluso el que no acepte el reino De Dios como un niño, no entrará en él. Y los abrazaba y bendecía.

María, Madre intercede por todos los matrimonio y las familias, para que sean vividas según el plan divino y guiados por la voluntad De Dios en todo, desde lo más pequeño hasta lo más grande . Amén.

Un pobre sacerdote +++

VIGÉSIMO SÉPTIMO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

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