VIERNES XXXIII TIEMPO ORDINARIO

APOCALIPSIS:

– Tomar el libro y devorar que sabe dulce al paladar, pero amargará en el vientre. Hoy el vidente tiene que comer el rollo, el libro, antes de transmitir su contenido. Es un gesto muy expresivo pues primero hay que acoger en uno mismo la Palabra de Dios, para poder transmitirla tal y como Dios quiere.

– Los cristianos antes de anunciar el Evangelio, deberíamos primero asimilarla, comerla, interiorizarla, hacerla nuestra, y después comunicarla. De este modo seguro que acogeríamos la Palabra de Dios en nosotros, para vivirla, y al transmitirla sería más creíble nuestro testimonio, nuestra palabra.

– Un detalle la Palabra de Dios a veces es dulce, es consoladora, pero otras veces es amarga, exigente, de corrección. No tener miedo a ninguna, y acogerlas todas, pues son necesarias para nuestro crecimiento espiritual.

SALMO:

“¡Qué dulce al paladar tu promesa, Señor!”

Mis delicias, mi alegría, lo que me colma el corazón son los preceptos del Señor, sus enseñanza, sus mandamientos…, esto es que lo que único capaz de llenar mi vida es la voluntad de Dios. Ojalá sepamos acogerla en nuestra vida, abrazarla y vivirla.

LUCAS:

+ Hoy el Señor purifica el Templo, es un signo profético, donde nos quiere mostrar lo que ha venido a hacer, a derramar su sangre preciosa, para sacarnos de nuestro pecados y llevarnos a su luz maravillosa.

+ El templo de Jerusalén estaba dividido según personas, lleno de muros para poder entrar si eres judío o no, si eres hombre o mujer y niño, si eres de linaje sacerdotal, si eres sumo sacerdote. Todo eso lleva poder pasar a unos lugares más cerca o más lejos de Dios. Pues Jesús con su gesto viene a tirar todo esto por tierra y a hacer reconocer que su casa es casa de Oración, no de división, ni de exclusión, todos estamos cerca del Señor, porque Dios vive en nosotros y se acerca cada día en la Eucaristía, donde se queda para permanecer cerca de nosotros.

+ También podríamos hacer examen de conciencia y pensar como es mi cuidado de dos templos: del Templo del Espíritu Santo que es mi cuerpo, y de como me comporto en la casa de Dios, en la Iglesia edificio.

María, Madre llévanos a recoger la presencia de Jesús, y buscar adorarle con todo el corazón acogiendo su Palabra en nuestro ser. Amén

Un pobre sacerdote +++

VIERNES XXXIII TIEMPO ORDINARIO