VIERNES XXVIII TIEMPO ORDINARIO

EFESIOS:
– Ser marcados por el Espíritu Santo, es la prenda de nuestra salvación, y herencia de vida futura. Pero esto cómo se concreta en nuestro día a día, pues dejándonos llevar por este Espíritu, que Él tome las riendas de nuestra vida y que obre según su parecer, según su voluntad, de este modo ya no seremos nosotros los que vivamos, sino Cristo, y ya no nos comportaremos como nosotros mismos, sino como el mismo Dios quiere obrar en nosotros.
– Por lo tanto siempre tenemos que tener una lectura cristiana de la vida y de la historia. Y así vivir mirando más a lo alto, mirando más a Dios, y no dejando llevar nuestra vida y nuestra historia por los ideales y pensamientos de este mundo.
– Pidamos por eso con esta primera lectura de hoy el Espíritu Santo para que nos llene, nos inunde todo el ser y lo cambie todo y así desprendamos en nuestra vida el buen olor de Cristo, de las obras del Amor de Dios.

SALMO:
"Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad"
No estamos solos, Dios está muy cerca nuestra, y nos ha introducido en su plan de vida y de salvación, pues Él nos ha escogido como su pueblo, y ha decido caminar en nuestra historia.

LUCAS:
+ Jesús hoy nos da una serie de recomendaciones muy claras en el Evangelio:
· "Cuidado con la levadura de los fariseos: HIPOCRESÍA": esta levadura hace
fermentar la masa y como es mala, corrompe todo.
· La Verdad siempre acaba por saberse, Dios siempre conoce todo, ante Él no
hay engaño. Lo mejor por lo tanto es andar en verdad.
· No tener miedo a dar testimonio de Cristo ante el mundo. Pues no tener
miedo a dar la vida corporal, sino a que se me muera el alma, y pierda a
Dios, esto sería nuestra ruina, una eternidad sin Dios.
· El motivo por el que debemos tener confianza, y no debemos dejarnos
dormitar por el miedo es que DIOS SE PREOCUPA de cada uno de
nosotros, Dios no se olvida de ninguno de nosotros, nos conoce mejor
que nosotros mismos nos conocemos.

+ Ante estas recomendaciones del Señor tenemos que pedir cada día más el Espíritu Santo, pues nos damos cuenta de cuanta conversión todavía necesitamos. Porque por ejemplo cuando tratamos de ser levadura en la masa, todavía salen muchas cosas nuestras, y que no son de Dios. Por lo tanto mendiguemos el Espíritu Santo, para que sea el Señor el que sostenga, gobierne y conduzca nuestra vida.

María, mujer dócil al Espíritu Santo, mendiga para cada uno de nosotros el Don del Corazón abierto del Hijo, procedente del Corazón amoroso del Padre, y que en este Amor seamos inflamados y nos convierta totalmente a tu Hijo.
Ven Espíritu Santo, ven por María. Amén.

Un pobre sacerdote +++

VIERNES XXVIII TIEMPO ORDINARIO