VIERNES XXVIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

EFESIOS:

  • San Pablo nos muestra que en el admirable plan de salvación De Dios estamos todos, tanto los judíos como los paganos. Lo claro es que los primeros que ya esperaban a Cristo, el Mesías eran los judías, pero los paganos también escuchan la extraordinaria noticia de la salvación y creen, es una muestra de la apertura y del anuncio del Evangelio a todas las gentes.
  • Muchos signos de esperanza aparecen en el pásate, Dios trinidad, pues el Padre nos a destinado a ser su pueblo y su propiedad; en Cristo hemos sido salvados, y hemos recibido el Espíritu como sello y marca. Esta experiencia del amor y la salvación De Dios es nuestra mejoró esperanza.
  • Este texto es una lectura cristiana de la vida y de la historia. Una lectura que tendríamos que tener muy a mano, sin dejarnos contagiar con la visión únicamente humana, de este mundo, y ofrecida por el mundo, sino mirar desde el Corazón y la mente De Dios.

SALMO:

"Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad".

Nuestra elección por Cristo es fundamental para que la salvación pueda hacer su obra en nuestra vida. Este elección es una verdadera acción de gracia en primer lugar, después una acogida de su voluntad y amar la justicia y el derecho De Dios, viviendo en todo de su misericordia. Debemos elegir ante todo y sobre todo al Señor.

LUCAS:
– Hoy el Señor Jesús nos hace una serie de recomendaciones muy claras, ante la gente que se agolpa a su alrededor:
+ Cuidado con la levadura de los fariseos, esto es con la hipocresía, pues igual que la levadura hace fermentar la masa, esta hipocresía, lo que hace es que ya que es mala, lo corrompe todo.
+ La verdad siempre acabará pro saberse: Dios siempre conoce la verdad, ante el no hay engaño, y todo se conocerá, porque Dios nos conoce por dentro y por fuera.
+ No tener miedo de dar testimonio de Cristo ante el mundo, lo peor sería llegar al martirio, pero ese tiene Gran Premio ante Dios. De lo que hay que estar preocupado es de la muerte espiritual, que nos dejemos llevar en un vida sin Dios.
+ El motivo de tener confianza y no dejarse dominar por el miedo es que Dios se preocupa de cada uno de nosotros. Dios no se puede olvidar de nosotros, y nos ama mucho más de lo que podemos imaginar.
– Todavía nos queda mucho que transformar en nuestra vida, y hay que pedirle gran luz al Señor. Nosotros debemos ser buen fermento e ir contagiando a otros la forma de pensar del Señor, su esperanza y su paz… Todos somos levadura, buena o mal. Nuestra vida no deja indiferentes a los que nos rodean, influye en bien o en mal. Pidamos al Señor por eso que nos llene con su Espíritu Santo, para que Él haga fermentar todo según el corazón De Dios Padre.

María, que seamos siempre levadura De Dios empapada de Espíritu Santo. Amén

Un pobre sacerdote +++

VIERNES XXVIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO