VIERNES XXVII SEMANA TIEMPO ORDINARIO

JOEL:
– El profeta ínvia a convocar un tiempo de ayuno y penitencia, un tiempo de conversión. Que todo el pueblo viva buscando esta conversión, porque llegan días de oscuridad, y hay que mantenerse firmes en el Señor, con un espíritu de conversión, y viviendo en obras de penitencia, mostrando que es más importante el Señor que todo lo demás, para nosotros.
– El pueblo ha sufrió una gran plaga de langostas, que había destruído la cosecha. Esto se debe a que se ha descuidado la fe, y no hay un cuidado del culto al Señor. Y por esto hay que volver al Señor.
– También somos nosotros los que hoy oímos esta invitación a la conversión, a volver a Dios. A veces el pecado es comunitario y el abandono De Dios muy tremendo en nuestra época. Pero también hay momentos en que la culpa es personal. Quien más quien menos, todos somos débiles y pecadores y necesitamos conversión. Todos en la pequeñez de nuestra vida y de nuestros pecaos, debemos convertirnos a Dios esse nuestras mediocridades y perezas.

SALMO:
“El Señor juzgará el orbe con justicia”.
Inicia el salmo con una alabanza a Dios por sus maravillas. Y después un reconocimiento de poder De Dios, que no quiere que los hombres vivamos en el pecado, y quieres que busquemos siempre tu amor. Dios es el que juzga con rectitud, nosotros debemos vivir en esa rectitud para no ser juzgados y mandados a la fosa. Por lo tanto es mejor vivir en el corazón De Dios, aunque esto suponga cambiar de vida, que vivir en nuestros deseos y que esto me separe De Dios.

LUCAS:
– Hoy JEsús expulsa un demonio, y es acusado de que lo hace con el poder de los demonios. Pero esto es un poco absurdo pues, uno no va a hacerse un mal si mismos, sería como decir que el mal proviene del bien, y viceversa. Esto no puede ser. Además el ejemplo de Jesús del reino en guerra civil, dividido, sólo puede quedar en la ruina y acabaría este reino, pues si se divide será vencido.
– Además que Jesús expulse demonios con el dedo De Dios, es un signo de la llegada del Reino De Dios a nuestras vidas. Esto reclama también de nosotros una respuesta más clara y más comprometida. Requiere de nosotros la conversión, ya no podemos vivir para nosotros mismos, ni para lo que nos sugiere el demonio, debemos vivir para Dios, y sólo para Él. Porque quien no está con Cristo, está contra Cristo.
– El Señor Jesús ha venido a salvarnos y a destruir el poder del demonio sobre nuestros corazones. Vivamos de esta salvación, y de su gracia, y salgamos del poder del pecado, pues el Señor está con nosotros para salvarnos días tras día. Todos estamos implicados en esta lucha contra el mal, y permanecer en el bien, en vigilancia, ya lo decimos en el Padre nuestros, “no nos dejes caer en la tentación”, lo decimos para que no sólo por una posesión diabólica, sino que hasta en la tentación más pequeña, el Señor nos defienda, porque no queremos separarnos en nada de Él.

María, Madre que siempre vivamos en el Amor de tu Hijo, y esto nos lleve a un espíritu constante de conversión. Amén.

Un pobre sacerdote +++

VIERNES XXVII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO