VIERNES XXIX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

EFESIOS:

– Andar siempre en la vocación a la que hemos sido convocados, es vivir el camino de la Santidad que es la vocación de todo cristiano, es ser todos De Dios, porque Dios se ha hecho todo nuestro.

– El camino lo marca claro San Pablo: humildad, amabilidad, comprensión, sobrellevarnos con amor, mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de La Paz. Pero todo sostenido por el Señor que es el garante de todo, y el que hace posible todo, ya que sin Él no podemos hacer nada.

– La primera vocación es vivir la unidad dentro De la Iglesia, esto es lo que nos va a llevar a vivir en santidad. En concreto, viviendo los criterios que nos marca San Pablo. Pero esta unidad se basa en el amor, en la caridad, pero no en teoría, sino en la práctica

– La tarea es difícil porque nuestras debilidades hacen que la Iglesia no esté tan ardiente de fe y de amor como debería estar, y que no presente una imagen de unidad como la que San Pablo quisiera. La unidad eclesial no es una mera coexistencia pacífica y civilizada: debe basarse en estas raíces de fe y concretarse en una mutua tolerancia y amor, que es lo que crea un ambiente de fraternidad y también de credibilidad apostólica.

SALMO:

“Esta es la generación que busca tu rostro, Señor.

El Señor es quien sostiene y funda la tierra, y quien da ese privilegio de amor a los hombres por en cima de todo. Pero el hombre tiene que responder al Amor De Dios, y lo hace viviendo sólo para Dios, y no irse con otros dioses, con otros ídolos.

LUCAS:

– Sabemos discernir fenómenos meteorológicos y otro montón de cosas. Pero Dios también nos ha dado la capacidad de discernir lo que viene de Él, y lo que viene de nosotros mismos o del maligno. El problema es que nos separamos De Dios, y entonces no podemos tener discernimiento. Si permanecemos unidos al Señor, en un trato de intimidad con Él, entonces también nosotros sentiremos lo mismo que el siente y piensa, y buscaremos lo que hay en su corazón, que es hacer ante todo la voluntad del Padre, lo que Dios quiere, como Dios quiere, cuando Dios quiere.

– Debemos tener bien la vista de la fe, para que veamos las cosas De Dios. De este modo si tenemos una visión cristiana de la historia, de los hombres, de la Iglesias, incluso de nuestra propia vida, buscaremos vivir todo en la salvación De Dios, en su santidad, en una total unión con Él.

María, haz que jamás nos separemos de tu Hijo Jesús, y que vivamos de corazón a corazón. Amén.

Un pobre sacerdote +++

VIERNES XXIX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO