VIERNES XXIX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

ROMANOS:

– San PAblo quiere hacer el Bien, pero hace el mal que no quiere. Esta experiencia que relata hoy en la lectura, es algo que nos pasa muchas veces también a nosotros, y es que nuestra tendencia al mal, la concupiscencia tira mucho de nosotros. Y aunque luchamos días tras día, nos vence muchas veces. Y también nosotros como san PAblo queremos deshacernos de este cuerpo de pecado, y elegir al Señor, darle las riendas de nuestra vida, aunque muchas veces somos tan necios que buscamos recuperarlas.

– San PAblo y nosotros sabemos que no podemos liberarnos del pecado por nuestras fuerzas, sino por la gracia De Dios . Todos sabemos lo que nos cuesta hacer, a lo largo del día, el bien que la cabeza y el corazón nos dicen que tenemos que hacer: situar a Dios en El Centro, amar a los hermanos, incluso a los enemigos, vivir en esperanza, dominar nuestras pasiones…. PEro cuando nos encontramos en la encrucijada, y en la elección entre Dios y los hombres, muchas veces tendemos a elegir el camino más fácil, no necesariamente el más conforme a la voluntad De Dios. Somos débiles, pero Dios nos concede su gracia.

SALMO:

“Instrúyeme, Señor, en tus decretos.”

Que salmo tan bonito, que pide al Señor que nos eduque en el camino del Bien, en los mandatos del Señor. Pero a la vez sabe que por mucha sabiduría humana, sin la sabiduría que procede De Dios es imposible. Necesita ser salvado por el Señor.

LUCAS:

– Sabemos discernir fenómenos meteorológicos y otro montón de cosas. Pero Dios también nos ha dado la capacidad de discernir lo que viene de Él, y lo que viene de nosotros mismos o del maligno. El problema es que nos separamos De Dios, y entonces no podemos tener discernimiento. Si permanecemos unidos al Señor, en un trato de intimidad con Él, entonces también nosotros sentiremos lo mismo que el siente y piensa, y buscaremos lo que hay en su corazón, que es hacer ante todo la voluntad del Padre, lo que Dios quiere, como Dios quiere, cuando Dios quiere.

– Debemos tener bien la vista de la fe, para que veamos las cosas De Dios. De este modo si tenemos una visión cristiana de la historia, de los hombres, de la Iglesias, incluso de nuestra propia vida, buscaremos vivir todo en la salvación De Dios, en su santidad, en una total unión con Él.

María, haz que jamás nos separemos de tu Hijo Jesús, y que vivamos de corazón a corazón. Amén.

Un pobre sacerdote +++

VIERNES XXIX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO