VIERNES XX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

EZEQUIEL;

–Se lee esta pasaje la víspera de Pentecostés. Es una de las más magistrales visiones de un profeta. Depende de nosotros dejarnos sobrecoger por su aliento sobrehumano y actualizar así, esta página aplicándola a nuestra vida y a nuestro mundo de HOY.

-La mano del Señor se posó sobre mí, su espíritu me arrebató y me puso en medio de la vega, la cual estaba llena de huesos completamente secos, que cubrían todo el suelo; la mano del Señor me hizo pasar entre ellos.

En Babilonia se echaban al osario los cadáveres de los deportados. Aún no se había inventado el horno crematorio. Los chacales y los buitres se encargaban de despedazar todo lo que era comestible; y el sol acababa de «secar» los huesos restantes. Todo parece terminado.

Para contemplar este espectáculo, Dios invita a su profeta a «dar una vuelta». Símbolo de la desesperación y de la muerte: «estaban completamente secos…»

MU/HUESOS/EZ:- El Señor me dijo: «Hijo de hombre, ¿podrán revivir estos huesos?» Le contesté: «Señor Dios, Tú lo sabes. »

Si algo es posible ante la muerte, ya no está en nuestro poder. Sólo está en tu mano, Señor.

La muerte es ciertamente la cuestión radical a la que la humanidad no puede responder por sus propios medios…

El símbolo radical de la finitud del ser creado, de todo lo que no es Dios. Señor, Tú sabes si podemos vivir.

-Me dijo entonces: «Profetiza sobre estos huesos… Yo voy a hacer entrar el espíritu en vosotros y viviréis…

Sabréis entonces que Yo soy el Señor…»

Así dice el Señor Dios: ¡Ven, espíritu de los cuatro vientos y sopla sobre estos muertos para que vivan! Profeticé como se me había ordenado, y el espíritu entró en ellos; revivieron, se incorporaron sobre sus pies, era un enorme, inmenso ejército.

Incluso desde el punto de vista literario, se trata de una gran página de la literatura de todos los tiempos y países.

Hay que leerla entera, ha inspirado a centenares de pintores, de músicos, de escultores de catedrales.

Preferentemente hay que aplicarla a la Resurrección de Jesús y a nuestra fe en la resurrección de la carne… incluso si para el propio Ezequiel sólo representaba el renacimiento de su pueblo después del exilio.

-Decían: nuestros huesos están secos, nuestra esperanza está destruida, ¡estamos perdidos! Pues bien, les dirás: así habla el Señor: Yo abriré vuestras tumbas, pueblo mío, y os llevaré de nuevo a la tierra de Israel.

Es pues normal que apliquemos esta promesa a nuestras situaciones humanas desesperadas… a nuestras incapacidades, a nuestros horizontes cerrados, a estos problemas, humanamente sin salida con los que nos enfrentamos…

Es posible, al límite, que esta profecía no se realice totalmente jamás en este mundo. Pero sí que debemos empezar por dejarnos llevar por su dinamismo, ya desde aquí abajo y desde ahora, para revitalizar, para dar un nuevo arranque pascual a nuestras vidas. Pero es preciso también proyectar esta visión sobre nuestro futuro escatológico, sabiendo que la plenitud de esta promesa sólo se cumplirá en el más allá.

-Infundiré en vosotros mi espíritu y viviréis… Lo he dicho y lo haré. Palabra del Señor Dios.

NOEL QUESSON

SALMO:

«Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia.».

MATEO:

– Jesús da una respuesta muy clara a las preguntas con malicia del día de hoy: el mandamiento principal es AMAR, amor a Dios sobre todo y al prójimo como a uno mismo.

– Lo principal para un cristiano sigue siendo amar. El Amor es lo que da sentido a todo lo demás, es lo esencial. Yo, ¿puedo decir, cuando me examino al final de cada día o si me voy un día de retiro, que mi vida está movida por el amor? Lo más importante es el Amor, ¿es así en todas las cosas de mi vida? ¿Hasta en los más pequeños detalles? Cuanto cuesta amar de verdad en todo momento y en todo lugar.

– San Pablo nos invita a que no tengamos otra deuda con los demás que el Amor, pues si amamos cumplimos la ley entera, todos los demás preceptos se resumen en esta fórmula, amaras a tu prójimo como a ti mismos. Y el mismo Señor Jesús nos advierte, que al final de nuestras vidas, seremos examinados de eso, si hemos dado de beber al sediento y visitamos al enfermo, esto es si hemos practicado las obras de misericordia. Al atardecer de la vida seremos examinados del Amor.

María, Madre llévanos a vivir del Amor, y sólo busquemos amar en toda ocasión. Amén.

Un pobre sacerdote +++

VIERNES XX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO