VIERNES XVII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

JEREMÍAS:

· Hoy el profeta anuncia delante del pueblo y de las autoridades, de parte de Dios que deben convertirse de sus malos caminos, y si no lo hacen, Dios permitirá la desgracia total y el Templo será destruido. Ante esto la reacción es violenta.

· Un cristiano tiene que anunciar la Buena Noticia, y es siempre que Dios tiene planes de salvación para todos, y por eso nos denuncia de nuestra mala conducta, nos dice Jeremías, que Dios quiere que todo les vaya según su bondad, y por eso sus deseos son buenos para el hombre que abandona el mal camino, a ver si escuchan y se convierten cada cual de su amala conducta y me arrepiento del mal que medito hacerles. Dios no quiere castigar al pueblo, sino que se conviertan y vivan, pues lo suyo es perdonar, pero tampoco puede obligar al hombre a vivir según su corazón, y por eso el pecado que no se reconoce y no se perdona tiene su propio castigo.

· La Buena Noticia pide correspondencia, es exigente, hay que vivir una vida coherente con los planes de Dios

SALMO:

“Que me escuche tu gran bondad, Señor.”

El salmo es muy realista, la oración es en la persecución y la soledad, pero sabe que es el Señor quien está con Él y por eso su oración se dirige sólo a Dios, pues sabe que Dios es fiel a su Amor misericordioso y volverá a manifestarlo para con él.

MATEO:
– Hoy vemos un Evangelio contradictoria y dramático; pues vemos como la gente admiraba a Jesús, que grandes les parecía su sabiduría y sus milagros; pero a la vez Jesús no puede hacer milagros en su tierra porque no le acogen y se escandalizan de Él; y por esto la palabra dice que “no hizo allí muchos milagros, por su falta de fe.” Esto es por el corazón cerrado de los hombres, que no les deja creer. Jesús necesita un corazón abierto, sincero y disponible para que su amor y su gracia puedan actuar, para que su poder pueda encontrar efecto en lo más profundo de nuestro ser, en nuestra alma. Pidamos por eso una apertura de par en par de nuestro corazón y toda nuestra vida a su acción fecunda.

– Pasar de la incredulidad a la fe es un salto difícil. Se trata de un don De Dios y, a la vez, de mantener una actitud honrada por parte de la persona. Jesús nos muestra muchas veces que los que creyeron fueron los sencillos de corazón, a quienes Dios les revelo los misterios del Reino. Que importante es ser sencillos de corazón, y dejarnos llenar por Dios.

María, Madre, ayúdanos a abrir de par en par el corazón a la acción de tu Hijo Jesucristo. Amén.

Un pobre sacerdote +++

VIERNES XVII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO