VIERNES XVI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

ÉXODO:
– El Señor es un Dios celoso y misericordioso, para con aquellos que quieren vivir en su Amor. Para ello el Señor nos dice que no podemos vivir en la idolatría, esto es, que no podemos vivir, ni debernos, ni invocar otros dioses. Esto no sólo es que creamos en dos religiones a la vez, sino que a veces rendimos culto a cosas y decimos o vivimos como si fueran nuestros dioses. Por eso hay que tener mucho cuidado con las supersticiones, los horóscopos, amuletos…, esto por un lado; pero también no hacer dioses a obras de nuestra manos como puede ser la imagen, el poder, el poseer, o inclusa cosas como más burdas por las que haríamos lo que fuese dejando a Dios de lado.
-El Señor además nos da una serie de normas y preceptos, no para hacernos la vida imposible, sino para que tengamos una norma de vida, y para cuidarnos en el Amor que nos tiene, para que no nos separemos de su Amor, y no nos hagamos daño poniendo la ilusión en otros dioses.
– Los mandamientos no nos quitan la libertad: al contrario, son el camino de una vida digna, libre, en armonía con Dios y con el prójimo, que es el mejor modo de estar también en armonía con nosotros mismos. Los mandamientos son el camino para la verdadera liberación.

SALMO:
«Señor, tu tienes palabras de vida eterna.»
El salmo alaba a Dios por sus mandamientos, y muestra con son justos y santos y que nos llevan por el camino de la vida. Pero además de alabar a Dios por ellos, la forma más clara que hacerlos verdad es vivirlos. Pidamos por ello con el salmo que el Señor nos ayude a vivir en sus preceptos, para tener la vida eterna.

MATEO:
– La parábola del sembrador nos muestra la propia vida, y en su explicación el Señor todavía nos lo deja más claro, por eso debemos rechazar al maligno, buscar siempre al Señor y su gracia, para que en nuestra tierra el Señor pueda crecer y arraigar para que seamos campo De Dios donde sólo nacen frutos para su gloria y para su reino.
– Dios quiere que, en nuestro terreno, su Palabra produzca siempre el ciento por uno de fruto. Y esto se muestra en que la Palabra De Dios siempre es eficaz, salvadora, lleva de vida, pero nosotros muchas veces no la dejamos producir su fruto. Deberíamos pararnos a pensar que no nos dejar acoger la Palabra en nuestro corazón y que no la deja crecer.

María, Madre que seamos terreno De Dios, muy amado por Él, y que dé mucho fruto por la acogida plena de su Palabra. Amén.

Un pobre sacerdote +++

VIERNES XVI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO