VIERNES XVI DEL TIEMPO ORDINARIO

JEREMÍAS:

· Hoy el profeta nos anuncia una gran esperanza, la posibilidad de volver, Dios siempre dejar la puerta abierta, y su deseo es ir reuniendo a todo el pueblo. El esposo abandonado le abre el camino de vuelta a la esposa infiel. Le da la posibilidad de rehabilitarse, de volver a la casa que nunca debió abandonar. Si miramos los verbos, vemos como actúa Dios, volved…, os escogeré…, os traeré…, os daré pastores…

· Por otro lado se habla de que ya no será un pueblo nómada, sino un pueblo estable, pues ya no se llevará el Arca de lado a lado, sino que se construirá un Templo, un lugar seguro y fijo, y aquí adorarán la presencia de Dios, pues será el lugar del Trono del Señor. Nosotros sabemos que el Señor ha puesto su morada entre nosotros, y que el Señor se queda en nosotros, y que nos llama a volver a Él a una profunda conversión de vida, sea cual sea nuestra situación, siempre es posible el regreso. Dios se nos presenta como el que perdona, el que viene a salvar.

SALMO:

“El Señor nos guardará como un pastor a su rebaño”

· El salmo nos anima a escuchar al Señor, que nos da una promesa de restauración, el Señor es el Pastor Bueno que busca a su pueblo, que lo redime, que hace llegar su redención a todos los hombres. Para nosotros también es el Pastor santo que nos redime y nos salva, escuchémosle.

MATEO:
– La parábola del sembrador nos muestra la propia vida, y en su explicación el Señor todavía nos lo deja más claro, por eso debemos rechazar al maligno, buscar siempre al Señor y su gracia, para que en nuestra tierra el Señor pueda crecer y arraigar para que seamos campo De Dios donde sólo nacen frutos para su gloria y para su reino.
– Dios quiere que, en nuestro terreno, su Palabra produzca siempre el ciento por uno de fruto. Y esto se muestra en que la Palabra De Dios siempre es eficaz, salvadora, lleva de vida, pero nosotros muchas veces no la dejamos producir su fruto. Deberíamos pararnos a pensar que no nos dejar acoger la Palabra en nuestro corazón y que no la deja crecer.

María, Madre que seamos terreno De Dios, muy amado por Él, y que dé mucho fruto por la acogida plena de su Palabra. Amén.

Un pobre sacerdote +++

VIERNES XVI DEL TIEMPO ORDINARIO