VIERNES XV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

ISAÍAS
– Hoy al igual que al rey Ezequías, nuestra oración es siempre escuchada por Dios, no sabemos en qué dirección, pero siempre es eficaz, si nos pone en sintonía con Dios que quiere la salvación de todos. No hace falta que siempre sucedan cosas portentosas como en esta lectura, pues Dios siempre nos escucha, ve nuestros dolores, nuestras lágrimas, nos libra y nos protege.
– Una enseñanza clara aparece de esta lectura, y es que en cualquier necesidad debemos acudir a Dios, debemos rezar, pedir que nos ayude y que nos muestre su rostro y su salvación.

SALMO
"Tú, Señor, detuviste mi alma Parra que no pereciese."
Es la oración del Rey Ezequías que está enfermo, en la que sin miedo se presenta al Señor, sabiendo que está a las puertas del abismo, pero que desea seguir viviendo y con sinceridad se lo pide a Dios. Y consigue De Dios la curación, el Salmo dice que ha sido curado, que Dios lo ha hecho revivir.

MATEO:
– Jesús es el Señor del sábado, renueva de este modo las instituciones judías, y de este modo vemos como todo se centra en Cristo. Pero lo más importante es que este señorío de Cristo tiene que ser sobre todo en nuestra propia vida, Él es el Señor de mi vida y tiene que ser El Centro, la roca firme donde se sostenga nuestro existir.
– "Quiero misericordia y no sacrificio": que sentencia tan bonita, y que difícil de vivir, pues es más fácil llevar a cabo un sacrificio de vez en cuando, que vivir en la misericordia, que ser misericordioso con el prójimo, y que haga nuevas todas las cosas sobre todo que ame de un modo distinto al nuestro en nosotros. De este modo Jesús nos enseña a ser humanos, comprensivos, delicados tiernos…

– La severidad y el formalismo de los fariseos distan mucho de la obediencia por amor que Jesús quiere para sus discípulos. Ante la visión cerrada y limitada del blanco o negro, el Señor ofrece el prisma de la misericordia, rico de colores y matices, que permite ver y acoger a la persona concreta y amarla con todas su miserias. No se trata de fingir o mirar hacia otro lado, sino de ir más allá de lo prescrito, realizando la verdad en el amor.

María, llévanos a tener un corazón semejante al de Jesús. Amén.

Un pobre sacerdote +++

VIERNES XV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO