VIERNES XIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

AMÓS:
– Amós enumera una serie de delitos contra la justicia que siguen siendo actuales, explotar al pobre, despojar a los débiles de lo poco que tienen, hacer trampas con las medidas, abusar de los precios, aprovecharse incluso de los días sagrados para programar negocios.
– Pero Dios se solidariza con los pobres, y el mayor castigo que provocará será el silencio De Dios, dejará de hablar, no suscitará profetas, ya que no les hacen caso.
– Debemos recordar que la fe pasa por la caridad, que no podemos hablar de que creemos en Dios y le rendimos un culto válido, si no practicamos la justicia social, si seguimos haciendo trampas al prójimo. Jesús nos lo dijo de un modo muy concreto, si no visitamos al que está enfermo y no damos de comer al que pasa hambre, lo hemos dejando de hacer con él.

SALMO:
“No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca De Dios.”

MATEO:
– Jesús se fijo en un hombre llamado Mateo, pone su mirada en Él y le llama con un amor de predilección a ser de los suyos. Este hombre es el que no vale no importa, es un despreciable, un cobrador de impuestos del pueblo opresor. Jesús le elige y él obediente se va con Jesús, y hace un fiesta donde se sientan con Jesús a la mesa los que no valen, los publicanos y pecadores. De este modo dignifica su vida, y nos enseña que el camino es el de la acogida, y nos enseña que hay que estar al lado del enfermo del pecador, para levarle y llevarle a Jesús, porque no tienen necesidad de salud los sanos, sino los enfermos, y este es el verdadero sacrificio de misericordia, estar y acompañar a los que no valen, para llevarlos al Corazón que les dignifica.
– Esta es una vocación muy significativa. Jesús elige a un publicano, o sea, a un recaudador de impuestos al servicio de la potencia ocupante, y, como todos los publicanos, con muy mala fama entre el pueblo. Jesús le da un voto de confianza, sin pedirle confesiones públicas de conversión. Mateo le sigue inmediatamente, dejándolo todo, y le ofrece en su casa un banquete, a la que invita otros publicanos, a otros pecadores. Será la ocasión para que Jesús pueda expresar su intención: NO HE VENIDO A LLAMAR A LOS JUSTOS, SINO A LOS PECADORES.

María, Madre llévanos a reconocer la voz De Dios y a responderla con presteza. Y a tener un corazón misericordioso con el prójimo. Amén.

Un pobre sacerdote +++

VIERNES XIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO