VIERNES XII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

2REYES:

– página negra del pueblo elegido, el fin del reino de Judá, destrucción de Jerusalén y todos enviados al destierro.

– El templo destruido, la nación deshecha, la fe perdida, las promesas de Dios irrealizables. Esto le pasa también a la iglesia todo de tambalea y se pierde el sentido y se cae en el fracaso. Todo por apoyarnos en alianzas humanas o por dejarnos deducir por ideales que no nos llevan a ninguna parte.

– A la fidelidad de Dios debe responder nuestra propia fidelidad, corrigiendo los desvíos que pueda haber en nuestra vida. Dios es fiel a sus promesas y siempre deja la puerta abierta, de puede volver a Dios.

SALMO:

«Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de gi».

Salmo de finales del destierro, el pueblo estuvo a punto de desaparecer, el pueblo había abandonado la alianza pero ahora vuelve s Dios y no quiere separarse de Él .

MATEO:

– Todos siguen a Jesús, cuanta sed De Dios hay, incluso en nosotros mismos que nos decimos cristianos, deberíamos vivir más en el verdadero seguimiento de Cristo en todo momento y en todo lugar para vivir siempre en su Amor.

– Un leproso tiene la osadía y la valentía de acercarse a Jesús y pedirle lo que verdaderamente necesita. Señor soy un leproso estoy sucio, si quieres puedes limpiarme, yo ya no puedo, necesito de tí, sin ti no puedo hacer nada. Hoy nosotros también deberíamos entrar en esta dinámica con toda la lepra, el pecado que hay en nuestra vida, decirle al Señor en lo concreto, límpiame de esto, y de esto, tu puedes, y yo lo necesito, te lo mendigo en la confesión, en la eucaristía, en la oración…. te necesito urgentemente Señor.

– Jesús no quiere publicidad barata, sino que tengamos un corazón agradecido, por eso pide al leproso que vaya a dar gracias a Dios y a presenta debida a Dios, y no que se presente sólo ante los hombres. Hay que vivir siempre y ante todo de cara a Dios, ante que a los hombres.

– Debemos hacer nuestra la oración breve y confiada del leproso, Jesús se conmueve y obra de inmediato. Deberíamos aprender también a hacer oraciones más cargadas de confianza y menos de palabrería delante De Dios. Pues si reconocemos nuestra pobreza y confiamos en el Señor Él obrará, pues tiene Él más deseos de curarnos que nosotros de ser curados. Jesús se queda en los sacramentos actuando eficazmente, para tocarnos con su fuerza que brotan de su Costado abierto que da vida y santifica por la ación del Espíritu Santo.

MAría, que sepamos pedir concreta y confiadamente a tu Hijo Jesús. Y si no somos capaces de hacerlo, hazlo tú por nosotros. Amén.

Un pobre sacerdote +++

VIERNES XII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO