VIERNES XI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

2 REYES:
– Vemos en el texto que Atalía cree haber terminado con la dinastía de David, lo cual hubiera supuesto la ruptura de la línea mesiánica prometida por Dios. Pero no es así, al entronizar a Joás, vuelve a reinar la casa de David, y al menos al principio se restaura la alianza con el Dios verdadero. Lo más importante en el relato es que el pueblo opta por Yahvé, y no por Baal, se aleja de la idolatría y busca servir al Señor.
– La gran enseñanza del día de hoy debe ser que los cristianos no deberíamos perder la sensibilidad, ni en cuanto al dolor que sentimos pro la descristinización del mundo, ni tampoco en cuanto a la solidaridad como verdadera caridad, que debemos sentir hacia los que son tratados injustamente.
– Lo que si se que muestra muy claro es que la violencia no resuelve nada. Y en nuestra vida cotidiana, vemos que la violencia nos hace ir contra la fraternidad y la entrega que Jesús nos ha enseñado y nos pide vivir. Hoy leemos brutales violencia, debemos cuidar no caer en la violencia ni en lo más pequeños, incluso en lo que nos decimos y cómo lo decimos por un mensaje en el móvil.

SALMO:
“El Señor ha elegido Sión para vivir en ella.”
Confianza en el linaje de David, y en guardar la alianza como criterio de vida. Que importante es vivir los mandatos del Señor incluso en lo más sencillo y pequeño de nuestra vida.

MATEO:
– “No amontonéis tesoros en la tierra”: tesoros caducos, que la polilla y la carcoma destruyen o los Ladrones pueden fácilmente robar. Jesús los contrapone a los valores verdaderos, duraderos, los temores del cielo.
– “La lampara del cuerpo es el ojo”: nuestra mirada es la que da color a todo si está enferma , porque brota de un corazón rencoroso o ambicioso, todo lo que vemos estará enfermos. Si no tenemos luz en los ojos, todo estará a oscuras.
– Debemos preguntarnos qué temores apreciamos y acumulamos, y qué uso hacemos de los bienes de este mundo. Pues dónde está nuestro corazón, está la preocupación. Debemos tener cuidado porque ha cosas que se corrompen y pierden valor, y sobre todo si nos apegamos a cosas sin importancia.
– “Donde está tu tesoro, allí estará tu corazón”. Los afectos siguen un bien precioso y hacen que la persona toda se mueva hacia él, hasta su sereno goce. Pero este movimiento tiene una orientación, una dirección que frecuentemente viene corregida por el navegador: Levantemos el corazón. Sin embargo, hemos de reconocer que no siempre lo tenemos levantado hacia el Señor y que su fuerza de atracción, el amor, es a veces ignorado por nuestras distracciones o por otros intereses. Señor, orienta nuestro pasos hacia ti.

María, Madre que nuestro corazón sólo sea de nuestro Dios y Señor. Amén.

Un pobre sacerdote +++

VIERNES XI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO