VIERNES X SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

1 REYES:

– Este texto nos muestra es final de una persecución dramática por parte de la reina Jezabel al profeta Elías, que le hace huir y pasar cuarenta días caminando por el el desierto, sediento, cansado, deseándose la muerte. Llega al monte Horeb Elías donde se esconde en un cueva, y aquí tiene un encuentro profundo con Dios. Tiene un diálogo con Dios, donde Elías le presenta el sufrimiento por la persecución, pero no tanto por él, sino por el pueblo, por Israel que ha abandonado la alianza con el Señor.

– Todo profeta tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, sabe lo que es el cansancio, la persecución, la soledad. Todos tenemos en nuestra historia periodos de desierto, periodos de dificultad, o de noche oscura, pero debemos confiar y estar unidos al Señor que nos acompaña en nuestra vida. Pero no debemos buscar a Dios en lo más espectacular, sino en lo más sencillo, pues es en la suave brisa en la que Dios habla y nos muestra su camino, y sus designios para seguir siendo testigos de su amor misericordioso en el mundo.

SALMO:

“Tu rostro buscaré, Señor”.

Clamamos a Dios con el salmo para que podamos ver su rostro, para que podamos reconocerle y seguirle, para que muestre su corazón misericordioso con nosotros, y podamos tocar su presencia en todos los momentos de nuestra vida, experimentando a la acción profunda del Espíritu Santo.

MATEO:

– Hoy el tema de Jesús es la fidelidad conyugal, y la exigencia de Jesús es mayor que la del Antiguo Testamento. Busca más profundidad e ir a la raíz de las cosas, no sólo falta el que comete adulterio, sino también quien desea la mujer ajena. La fuente de todo está en el corazón, en el pensamiento.

– Lo que debemos mirar en nuestra vida no son los hechos externos aislados, sino nuestras actitudes internas, que son la raíz de lo que hacemos y decimos. Las palabras agrias o los gestos inconvenientes nacen de dentro, y es dentro donde tenemos que poner el remedio, arrancando el rencor o la ambición o el orgullo.

– JEsús exige a sus seguidores que se tomen en serio el matrimonio y la fidelidad matrimonial. Jesús nos quiere decir que hay que saber pagar algo, renunciar a algo, para seguirle en su camino. Saber prescindir de lo que nos estorba y hasta mutilarnos, ejerciendo un control sobre nuestros deseos, gustos y ocasiones de tentación; para conseguir un tesoro escondido, hay que estar dispuestos a vender todo lo demás.

María, Madre ayúdanos a que toda nuestra vida sea de tu Hijo, y que no haya ni un rincón que no separe de su Amor. Amén.

Un pobre sacerdote +++

VIERNES X SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO