VIERNES VI TIEMPO ORDINARIO

GÉNESIS:
– Vemos con el relato De la Torre de Babel, que no nos entendemos sencillamente porque somos orgullosos y hemos querido hacernos como dioses. Lo que está claro es que es el pecho el que trastorna los equilibrios y las armonías. El pecado más común, entonces y ahora, es el orgullo y el egoísmo. Nos lleva a no poder comunicarnos y nos aísla a unos de otros, el orgulloso se separa el mismo de los demás.
– Los cristianos tendríamos que compensar esta falta de comunión, con lo que pasó en Pentecostés, que fue el Antibabel: si en Babel no se entendían los hombres por hablar lenguas extrañas, en Pentecostés el Espíritu hizo que los que hablaban en lenguas diferentes comprendieran lo que les decía Pedro y se entendieran entre ellos. Por eso deberíamos preguntarnos, ¿Vivimos en Babel o en Pentecostés?
– Lo malo es el orgullo y la intolerancia, que levanta torres, y muros también entre los de la misma lengua. La humildad y la fraternidad, nos hacen construir puentes, no torres ni muros, y tender la mano a todos, tal como lo hizo Jesús.

SALMO:
"Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad"
Debemos dar gracias al Señor por habernos escogidos, que Él se haya fijado en nosotros debe ser el motivo de nuestra alegría, y nos tiene que hacer vivir de un modo diferente, pues Dios modela cada corazón, nos comprende, se preocupa por nosotros, esa es nuestra verdadera alegría, que Dios nos ame tal y como somos.

MARCOS:
– Seguir a Jesús tiene unas exigencias, tomar la Cruz e ir tras Él. No vamos ya según nuestros pareceres y nuestros intereses, sino que buscamos al Señor por encima de todo y lo que a Él le agrada.
– Jesús nos anuncia hoy con claridad, para que no nos engañemos, que el quiera seguirle tiene que negarse a sí mismo y tomar la Cruz, hay que estar dispuesto a perder la vida, a dar la vida, y a no avergonzarse se seguirle y amarle.
– Es una opción radial la que pide el ser discípulos de Jesús. Creer en Él es seguirle con todo nuestro ser, es renunciar a todo lo que me promete este mundo, para elegir todo lo que me promete el Señor.

María llévanos a Señor a tu Hijo Jesús sin negarle nada. Amén.

Un pobre sacerdote +++

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