VIERNES SEGUNDA SEMANA TIEMPO ORDINARIO

1 SAMUEL:
– El relato pone de relieve la grandeza de corazón de David y además el respeto que siente por el ungido De Dios, perdonando a su enemigo, a pesar de que los suyos le incitan a acabar con él casi en nombre De Dios. Saúl después de este acontecimiento se convence de su propia falta y acepta que Dios ha elegido a David como el futuro rey.
– Debemos aprender de David, la capacidad de perdonar, todo tenemos ocasiones en las que nos sentimos ofendidos, y todos podríamos ir a la venganza, en cambio debemos optar por el perdón, sabiendo encajar con humildad la ofensa del hermano y ofreciendo un perdón que cambia la vida, que cambia los corazones
– De Saúl debemos aprender hoy a reconocer los propios pecados, los propios fallos, y dar marcha atrás en las decisiones equivocadas. También debemos pedir en esto nosotros una luz del Señor, y su fuerza, pues nos cuesta mucho volvernos a Dios, y reconocer que su camino es mejor que el que nosotros nos habíamos forjado.

SALMO:
“Misericordia, Dios mío, misericordia.”
El Salmo clama a Dios que es fiel, bondadoso y misericordioso y de este modo nos muestra que debemos ir a Él en cualquier necesidad, pues es un Dios que sana, que salva.

MARCOS:
– Jesús llama a los doce para que estuvieran con Él, es el primer llamado, estar con Jesús, y cada uno de nosotros debemos caer en la cuenta que en la llamada de ser cristiano, hay una llamada a una gran intimidad con Jesucristo, a pasar largos ratos con Él, a vivir con Él, para llenarnos de Él y después llevarle a donde sea que nos pida. Sólo para poder llevar a Jesús a los demás debemos estar llenos de Él antes.
– Jesús llama a los que Él quiso, es una elección gratuita. También a nosotros nos ha elegido gratuitamente para la fe cristiana. Y Jesús no nos eliges por nuestro méritos, o porque somos los más santos ni los más sabios, ni porque estamos llenos de cualidades humanas. Jesús nos llama por puro Amor. Y siempre deberíamos confiar en su amor, en su perdón y remover nuestra entrega y nuestro seguimiento, aprovechando todos los medios que Él nos da para ir madurando nuestra fe y nuestra vida cristiana.
– Y la llamada es para estar con Él, pero también los envía para predicar el evangelio, y para expulsar demonios. La llamada es para instaurar el Reino De Dios, y para ello debemos de verdad vivir en Dios, pues sin mitrada sobrenatural es imposible para los hombres. Pidamos también al Señor que no rebajemos a lo que nos envía, y que creamos que el Señor quiere hacer obras grandes por nuestro medio.

María, que escuchemos de nuevo contigo la llamada del Señor. Amén.

Un pobre sacerdote +++

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