VIERNES QUINTA SEMANA TIEMPO ORDINARIO

1 REYES:
– A Salomón le sucedió su hijo Roboán, pero muy pronto diez de las tribus del Norte se separan y se van con Jeroboán, uno de los arquitectos más brillantes del Templo a quien Salomón había nombrado ministro. La división fue entre el Norte que es Israel y el Sur que es Judá, parece que fue por causas política y económicas, pero en el libro leemos que para ellos este mal es el castigo por el final de la vida de Salomón.
– Podríamos mirar hoy que las consecuencias de nuestro pecado se deben pagar, y es una muestra clara de lo que pasa con el reino de Israel, que sufre la división por el pecado de sus reyes. Hoy también nosotros caemos en pecados incontables veces y en pecados no suaves por así decirlo, y somos infieles a la Alianza que hemos prometido a Dios, y eso lleva a unas consecuencias, que el demonio utiliza sobre todo para dividir y separar. Busquemos reparar nuestros pecados y vivir para la unidad, y no buscándonos sólo a nosotros mismos.

SALMO:
“Yo soy el Señor, Dios tuyo; escucha mi voz.”
El deseo De Dios es que el pueblo le escuche y viva no para dioses extraños, sino para Él. Y esto no porque Dios necesite y desee lo que el hombre quiere, sino porque es necesario para el hombre, que si no escucha a Dios, escucha a otros dioses, que le llevan al pecado y de aquí a una humillación de manos del enemigo.

MARCOS:
– Hoy vemos como los que ven los milagros de Jesús le alaban y piensan que todo lo ha hecho bien, pues hace milagros como hablar a los muchos y oír a los sordos. Hoy es verdad que Jesús cura a un hombre con unos gestos característicos, tocando con sus dedos y poniendo un poco de saliva, y con una palabra clave “Effetá”, “ábrete”, y vemos como Jesús le trata de un modo especial, como lo hace con cada enfermo que se encuentra, con cada persona, y nadie olvida su encuentro con Jesús que le cambia la vida.
– Estos gestos de Jesús, nos recuerdan a los gestos sacramentales, imposición de manos, contacto con la mano, unción con aceite, son el signo eficaz de cómo sigue actuando Jesús hoy. Y estos signos son de la alianza, de las grandes camiones De Dios en favor del pueblo.
– El momento del Effetá os recuerda al Bautismo, porque es uno de los signos complementarios con que se expresa el efecto espiritual de este sacramentos, que es precisamente en es rito en el que el sacerdote toca con el dedo los oídos y la boca del bautizado y dice: “El Señor Jesús, que hizo oír a los sordos y hablar a los mudos, te conceda, a su tiempo, escuchar su Palabra y proclamar la fe, para alabanza y gloria De Dios Padre”. Nosotros como cristianos debemos tener los oídos abiertos para escuchar y los labios para hablar. Para escuchar tanto a Dios como a los demás, sin hacerse el sordo ni a la Palabra De Dios, ni a las necesidades y compartires del hermano. Y para hablar todo a Dios como a los demás, sin callar en la oración ni en el diálogo con los hermanos ni en el testimonio de nuestra fe.
– El gran problema es que somos sordos cuando deberíamos oír, y mudos cuando deberíamos hablar. Por eso le pedimos al Señor que haga y renueve este milagro de curación del sordomudo en nosotros.

María, Madre que acojamos la obra de Jesús en nosotros. Amén.

Un pobre sacerdote +++

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