VIERNES PRIMERO DEL TIEMPO ORDINARIO

1 SAMUEL:
– Hoy el pueblo pide a Samuel y a Dios un rey, a Samuel nada la idea, interpreta que esta petición es una ofensa a Dios, como que no confían en Dios, y ya no quieren al Señor como a su rey. Dios al final deja que les nombre un rey, pero también muestra una lista de agravios que le espera al pueblo si eligen un rey, pero el pueblo quiere un rey a toda costa. En el fondo Samuel le cuesta lo del rey, porque otros reyes malos han llevado al pueblo a la idolatría, y se han dejando llevar por su caprichos y su tiranía en la historia.
– Lo importante no es nombrar o no nombrar un rey humano, sino que no se pierdan los valores De Dios en ese reinado. Los valores de la Alianza del Antiguo Testamento, y mucho más con la llegada de Jesucristo. Jesús muestra a los apóstoles que no hagan como los jefes de este mundo, que tiranizan y dominan, sino que entiende la autoridad como un servicio. Imitándole a Él, que no vino a ser servido sino a servir y dar su vida por los demás.

SALMO:
“Cantaré eternamente tus misericordias, Señor”.
Debemos vivir en manos del Señor, y por eso saber que Dios es nuestro escudo y nuestra fuerza, y nuestra Rey por encima de los reyes de esta tierra.

MARCOS:
– “Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados, sino solo uno, Dios”. La prueba de que el Señor también puede perdonar los pecados es la sanación del paralítico, que se lleva a cabo no solo por la intercesión de los hombres que acercan al enfermo al Señor, sino también gracias a la obediencia del paralítico, que se levanta al instante, en cuanto se lo indica el Señor. En este sentido, nuestra obediencia también forma parte de la petición que hacemos al Señor del perdón de nuestro pecados, especialmente a través de la confesión. (comentario del Magnificat)
– Hay que admirar la fe y la amabilidad de los que echan una mano al enferma y le llevan ante Jesús, sin desanimarse ante la dificultad que se le va presentando. sin estos hombres este paralítico no hubiera podido recibir ni la sanación física, ni el perdón de los pecados. Que importantes son aquellos que interceden por nosotros día a día y nos concede Dios que estén en nuestra vida como instrumentos suyos.
– Y Jesús responde a estos hombres, y lo hace con el regalo de la doble salud, corporal y espiritual. Así vemos que Jesús es quien cura el mal en su manifestación exterior y también en su raíz interior. Jesús ha venido a perdonar, viene a atacar el mal en sus propias raíces.
– Hoy también Jesús quiere curarnos de todos nuestros males, sobre todo del pecado, que está en la raíz de todo mal. Y nos regala el misterio de la Reconciliación, no nos gusta confesar nuestra culpas, porque en el fondo no nos gusta convertirnos, cambiar de vida, pero el más gozoso de los dones De Dios es su perdón y su paz. Busquemos una sincera conversión, una sincera confesión, para que el Señor nos transforme de todo mal.

María, que no tengamos miedo a que tu Hijo nos cambie por completo la vida. Amén.

Un pobre sacerdote +++

VIERNES PRIMERO DEL TIEMPO ORDINARIO