VIERNES IV TIEMPO ORDINARIO

HEBREOS:

– Recomendaciones muy concretas y variadas para la vida de la comunidad cristiana, las vamos a enumerar para que cada uno de nosotros las tenga presentes, rece con ellas e incluso haga un examen de conciencia para cuidar más lo que el Señor nos dice en la Palabra De Dios:

  1. Conservad el amor fraterno y no olvidéis la hospitalidad.
  2. Acordaos de los presos y de los que son maltratados, solidarizándonos con ellos.
  3. Que todos respeten el matrimonio, porque Dios quiere la vida matrimonial dignamente vivida.
  4. Vivid sin ansia de dinero: la avaricia, que es la idolatría del dinero, es una de las cosas que más hay que evitar.
  5. Contentarse con lo que se tiene, con una cierta austeridad en la vida, poniendo la confianza más en Dios que el dinero, y en los bienes materiales.
  6. Acordaos de vuestros jefes, los que anuncian la fe, y han vivido en una vida de fe digna de imitación, no tanto los del trabajo por los que deberíamos rezar también mucho.
  7. No olvidar que el Señor nunca nos dejará ni nos abandonaría, Él es nuestro auxilio y nada tememos en Él.
  8. Recordarnos que Dios no pasa nunca, Jesucristo es el mismo ayudar y hoy y siempre.

– Podríamos recordarnos las obras de misericordia, dentro de estos consejos de la carta a los Hebreos.

SALMO:

“El señor es mi luz y mi salvación”

La seguridad de estar y vivir en el Señor que nos lleva a tener ese descanso, ese saber que hay luz en el Señor y que si no nos separamos de Él, Él nos trae vida eterna, nos trae la salvación, es el refugio de nuestra vida, donde siempre, pase lo que pase en nuestra vida, podemos ir a escondernos. Que siempre nos acerquemos al Señor con esta confianza y lo pongamos y lo vivamos todo bajos sus pies.

MARCOS:

– Al mirar a san Juan Bautista en el día de hoy, viendo su martirio, vemos ante todo su reciedumbre de carácter y su coherencia de vida con lo que predicaba, y le andaba en verdad. Denunció con intrepidez el mal, cosa que, cuando afecta a personas poderosas, suele tener fatales consecuencias. Esto es lo que tiene que ser un verdadero profeta que al andar en Verdad, y en libertad para anunciarla, le asegura la persecución, y frecuentemente la muerte.

– Debemos aprender hoy a ser un testimonio coherente y profético, a anunciar la Buena noticia de la salvación con nuestras palabras y con nuestra vda, cueste lo que cueste, todo por Amor al Señor, y dando continuamente la vida por Él.

María, se tú la que nos lleve y nos sostenga para dar un verdadero testimonio cristiano en toda nuestra vida. amén.

Un pobre sacerdote +++

VIERNES IV TIEMPO ORDINARIO

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