VIERNES III SEMANA DE PASCUA

HECHOS:
– Saulo, iba camino de seguir persiguiendo y torturando a los cristianos, y de repente se le aparece el Señor Jesús, le llama por su nombre, y esto le cambia la vida, pues ya no live perseguir a los cristianos, sino que su forma de vida es otra, vive como Cristiano, entregándose a la voluntad del señor, y siguiendo sus caminos.
– El Señor también llama a Ananías para que acoja a Saulo, para que rece por él, se sane y reciba el Espíritu Santo, a Ananías esto le cuesta un poco al principio y le pone el impedimento al Señor, pues Saulo mataba cristianos, y él tenía miedo. Pero el Señor le dice que lo ha elegido para ser un gran apóstoles que lleve su Evangelio a muchos hombres, y Ananías se fía y va a él, porque sabe que el Señor lo que dice lo hace.
– Al escuchar hoy el relato de la conversión de Pablo y el inicio de su ministerio predicador en Damasco, uno no sabe qué admirar más: el plan sorprendente De Dios, la respuesta de Pablo o la actitud acogedora de la comunidad de Damasco en la persona de Ananías.

SALMO:
“Id al mundo entero y proclamad el evangelio”
Para que el nombre De Dios sea alabado y glorificado en el mundo, y para que la misericordia y la fidelidad sea acogida en los hombres, es necesario que se les anuncio este Amor De Dios y hoy el Señor nos envía a nosotros para ser testigos de su Amor.

JUAN:
– Para tener vida en nosotros, debemos ser un pueblo eucarístico que vive del Pan de Vida y del Cáliz de Salvación. De este modo os convertimos a Aquel a quien comemos, y su Amor, su gracias, su poder va moldeando nuestro ser, y nos hace vivir eucarísticamente, esto es vivir para el cielo, vivir para Dios. Por eso el que come de este Pan vivirá para siempre, porque salta hasta la vida eterna.
– Hay dos versículos que describen de modo admirable las consecuencias que la Eucaristía va a tener para nosotros, según el pensamiento de Jesús: el que come mi carne y bebe mi sangre, PERMANECES (HABITA) en mí y yo en Él: es ese compartir el mismo corazón y el mismo alma entre los cristianos y Cristo. Y por otro lado EL QUE ME COME VIVIRÁ POR MÍ: la unión de Cristo con su Padre es misterios, vital y profunda. Pues así quiere Jesús que sea la que tengamos nosotros que comemos su Carne y bebemos su Sangre.

María Madre llévanos a vivir eucarísticamente. Amén

Un pobre sacerdote +++

VIERNES III SEMANA DE PASCUA