VIERNES II SEMANA DE PASCUA

HECHOS:

– Gamaliel hace un razonamiento muy sensato, de este modo La autoridades de Israel no se precipitan en su juicio, no vayan a oponerse a la voluntad De Dios. De este modo prima la fe en Dios, y la prudencia humana.

– Por otro lado los apóstoles, siguen sorprendentemente valientes, y viven alegres por la persecución, por poder sufrir algo por el Señor Jesús, y no dejan de enseñar y de evangelizar aunque haya mucha dificultad. Se fían más De Dios que de ellos mismos, han dejando de vivir confiándose en sí mismo, y han comprobado que pase lo que pase en las manos De Dios se vive mejor.

– Cuánto me impresiona el ejemplo de los apóstoles, ellos están dispuestos no sólo a seguir predicando, sino a asumir los sufrimientos que su misión lleva, y no con miedo, sino con alegría.

SALMO:

“Una cosa pido al Señor: habitar en su casa.”

Este debe ser el deseo de nuestro corazón, vivir con Dios para siempre. Pidamos que ya empecemos a vivir en su amor y en su Presencia en su Casa.

JUAN:

– La Gente sigue a Jesús por los milagros que hacía, por los signos que hacía con los enfermos. Y todos le siguen para escucharle y para que les haga algún milagro. Pero el camino es largo y no tienen que comer. Entonces JEsús nos pone a nosotros a prueba, y nos pregunta, ¿cómo les vamos a dar a comer?

– De repente ponemos las dificultades humanas, no tenemos ni para comprar ni donde comprar, pero un apóstol de una forma inocente dice lo que tiene un niño, cinco panes y dos peces, pero que según la mente humana es algo ridículo.

– Pero Jesús nos pide que pongamos lo nuestro, que no tengamos miedo a poner en sus manos nuestra debilidades, y que Él hará obras grandes con ellas. Como con esos 5 panes y dos peces, on los que Jesús da de comer a cinco mil hombres, mas sus familias. Jesús pone lo suyo y bendice y la bendecir se multiplica, hay que poner nuestra humanidad en su divinidad, y de este modo lo poco se hace grande por la gracia de su Amor.

– Pero hay otra cosa más que me impresiona, que Jesús no quiere vanagloriarse en los milagros sino que vivir en el abajamiento y la humildad, y se retira a la montaña Él sólo. De este modo no deja que nos fijemos en sus obras, sino en Él que es Amor sin límites.

María, Madre haz que pongamos todo lo nuestro en manos de tu Hijo Jesús, para que Él poniendo lo suyo haga el milagro de su Amor misericordioso. Amén.

Un pobre sacerdote +++

VIERNES II SEMANA DE PASCUA