VIERNES DE LA PRIMERA SEMANA DE ADVIENTO

ISAÍAS:

– Desierto será un bosque; los sordos oirán; los ciegos, verán; los pobres, ricos; los oprimidos, liberados… el profeta nos presenta un panorama muy claro, Dios quiere salvar a su pueblo, y lo hará pronto. Ya el Bien triunfará, los ciegos verán y la oscuridad dejará paso a la luz.

– Hoy podemos proclamar las páginas del profeta al menos con igual motivo que en la época de su primer anuncio. Porque seguimos necesitando esa salvación de Dios.

SALMO:

Este salmo está escrito para poder mostrar que junto a Dios no hay temor, que en Él se puede vivir en confianza.

“El Señor es mi luz y mi salvación”

Lo mejor que podemos hacer es esperar en Dios, esperar en su misericordia, esperar en su corazón sin dejar de mirar su Amor y su Esperanza. Lo que mantiene nuestra esperanza es saber que el Señor es mi luz y mi salvación.

Por eso este salmo puede ser una de nuestras mejores respuestas a Dios en este tiempo de Adviento en el que le buscamos con un corazón que escucha.

MATEO:

+ Señor ten compasión de nosotros; nosotros que también somos indigentes y tenemos necesidad de Jesús y de su salvación, hoy gritamos MARANATHÁ, ven a salvarnos Señor, te necesitamos, necesitamos que ejerzas tu misericordia con nosotros, ven a nuestra vida Señor y transforma nuestro corazón.

+ Todo es cuestión de FE, que os suceda conforma a vuestra fe. Debemos vivir cada día en las manos del Señor, y sobre todo mendigar al Señor que nos aumente la fe en cada instante de nuestra vida. Ojalá el Señor siga modelando nuestro corazón, y nosotros nos dejemos modelar para que lo llene todo de su Amor y nos haga vivir en su voluntad amorosa.

+ Cuando uno experimente el Amor de Jesús, no puede guardárselo, los dos ciegos sólo sabían que antes no veían y ahora sí, y eso no se lo podían guardar, había un hombre que había tenido gran misericordia de ellos, esto les había cambiado la vida, ya no vivían en las tinieblas, sino en su luz maravillosa, en su Amor sin fin. También nosotros que hemos tocado el Amor de Dios deberíamos vivir en un total agradecimiento a tanto amor como nos tiene, con una vida en su Divina Providencia.

Hoy deberíamos preguntarnos cada uno, ¿en verdad quiero ser salvado? ¿Me doy cuenta de que necesito la salvación de Dios? ¿De que cegueras me tiene que curar Jesús?

María llévanos a vivir en un constante reconocer nuestra pequeñez y la grandeza del Señor, para vivir de su misericordia. Amén.

Un pobre sacerdote +++

VIERNES DE LA PRIMERA SEMANA DE ADVIENTO

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