VIERNES DE LA OCTAVA DE PASCUA

HECHOS:
– Los apóstoles van a aprovechar toda ocasión para dar testimonio de Cristo, hoy de un modo concreto san Pedro da testimonio en la cárcel, y da testimonio de Jesús en medio de las autoridades, vuelve a proclamar la muerte de Jesús y la resurrección, y que hay que creer en Él, porque es el único que salva.
– Ahora llenos del Espíritu Santo los apóstoles dan testimonio valiente de Cristo en toda ocasión. San Pedro que había amado mucho al Señor pero con gran debilidad, ahora se ha convertido en un amante de Jesús convencido, maduro, entusiasmado y valiente, y por eso soporta toda las contradicciones y persecuciones hasta dar la vida por Cristo. Pero no sólo es mérito de Pedro, esta lleno del Espírito Santo, es el Señor que le ha adornado con su gracia para que pueda ser fiel a Dios. Se ha dado cuenta Pedro, que la piedra sobre la que se edifica todo el edificio es Jesucristo.

SALMO:
“La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.”
– Rezamos esta Salmo pascual, que rezamos todos lo domingos en la liturgia de las horas, y que nos muestra como JEsús es nuestro centro y nuestro todo, y que en el hay que poner a descansar toda la vida. Es un salmo que nos muestra la grandeza De Dios, y también la grandeza de la Pascua, del paso del Señor.

JUAN:
– un grupo de apóstoles están en el lago Tiberíades, y no saben que hacer, entonces empiezan a hacer lo que saben hacer que es pescar, y les vuelve a suceder como en otro encuentro con Cristo antes De la Cruz, empiezan a pescar pero no pescan nada. Y JEsús vuelve a venir a sus vidas para realizar esa pesca milagrosa, y que sólo confíen en Él.
– Cuando en vida de Jesús tuvo lugar la primera pesca milagrosa, Pedro fue protagonista, reconociendo a Jesús como el Mesías y arrojándose a sus pies. Allí recibió la llamada a seguirle. Ahora es también él el más decidido en lanzarse al agua y acercarse a Jesús.
– Noche de trabajo infructuoso, pero con Jesús, pesca milagrosa. Nosotros también podeos tener noches malas y fracasos en nuestro trabajo, decepciones en nuestro camino. Podemos aprender la lección, cuando no estaba Jesús, los pescadores no lograron nada. Siguiendo su palabra, llenaron la barca.

María Madre llévanos a vivir en la manos de tu Hijo Jesús, pues en Él todo lo podemos, nada hay imposible para Dios. Amén.

Un pobre sacerdote +++

VIERNES DE LA OCTAVA DE PASCUA