VIERNES DE CENIZA

ISAÍAS:

– El profeta Isaías denuncia el ayuno mal entendido, pues no puede aplacar a Dios y reparar los pecados con un ayuno falso e hipócrita. El fallo está en que la abstinencia de alimentos no va acompañada de lo que Dios considera prioritario, el amor, la justicia, la misericordia con los demás, de este modo es un ayuno de formalismos exteriores.
– Lo que agrada a Dios, es que la conversión sea interior y se muestre en las buenas obras, no sólo con ritos y palabras vacías. “Los sacrificios no te satisfacen… mi sacrificio es un espíritu quebrantado, un corazón quebrantado y humillado tú no lo desprecias”. Es tener un corazón que se sabe pecador, y que necesita de la salvación, de la redención De Dios, y que vive agradecido eternamente por esta obra de misericordia De Dios con Él.

SALMO:
“Un corazón quebrantado y humillado, oh, Dios, tú no lo desprecias.”
Que importante es reconocer nuestra culpa, sabernos pecadores, para poder ir al Señor con sinceridad y presentarle la verdad de nuestra vida. De este modo no viviremos ningún sacrificio de forma desordenada sino que lo viviremos en la Misericordia De Dios, que no nos desprecia, sino que nos Ama locamente a cada instante. Pero lo más importante es tener un corazón quebrantado y humillado, un corazón arrepentido y que reconoce quien es, para que Dios pueda hacer su obra en nosotros.

MATEO:
– El Esposo, Cristo, va camino De la Cruz a dar la vida, y nosotros debemos acompañar al Señor con nuestro ayuno, ir renunciando y dando la vida a aquel que nos ama tanto, que carga con nuestro pecados, para asociarnos a su cruz bendita y entregar nuestra vida con la suya, y eso hoy lo vamos haciendo mediante el ayuno, la abstinencia y la limosna propias del tiempo cuaresmal.
– El ayuno debería conducir a una apertura mayor para con los demás. Ayunar para dar a los más pobres. Si la caridad convertida en limosna no va unida al ayuno y a la abstinencia, viviremos en el ayuno desordenado y vacío del Antiguo Testamento.
– El ayuno cuaresmal debe ir unido a la caridad, a la justicia, a la ayuda concreta a los más necesitados, a no cerrarnos en nuestra propia carne, a acoger y aceptar, y amar a los que tenemos separados, desde los de nuestra familia a los más lejanos.
– El ayuno nos ayuda a relativizar muchas cosas secundarias para no distraernos, y volver la mirada al Señor, sabiendo quienes somos en verdad, polvo que vuelve al polvo. De este modo el ayuno nos hace más libres, nos hace no vivir como todo el mundo, sino vivir en la libertad De Dios. saberse negar algo a sí mismo, en el terreno de la comida y en otros parecidos, como signo de que queremos ayunar sobre todo de egoísmo, de sensualidad, de apetencias de poder, de orgullo. …..

María ayúdanos a cargar el ayuno con el verdadero Amor y Alegría de tu Hijo Jesús. Amén.

Un pobre sacerdote +++

VIERNES DE CENIZA