V DOMINGO DE CUARESMA

Las lecturas de hoy nos preparan muy bien a la Pascua, nos ayudan a fijar nuestros ojos en Jesús, enseña su camino hacia la cruz y hacia la vida nueva. Hoy las tres lecturas nos llevan a mirar a la VIDA, sobre todo a la que viene a traer Jesús con la Cruz y la Resurrección.

EZEQUIEL:
Hoy el profeta nos anima con unas palabras esperanzadoras para los desterrados, Dios viene a sacarnos de nuestros sepulcros, de nuestra vida de muerte, de nuestra vida de pecado, en la que nos sepultamos, nos encerramos día tras días, y no dejamos que Dios haga su obra en nosotros.
Y no sólo viene a sacarnos de nuestros sepulcros, sino que nos colma con su Espíritu Santo, he aquí la verdadera vida, la vida que supera todo pecado, toda muerte, y todo dolor, sobre todo por permanecer con nosotros en la dificultad.

SALMO:
«Del Señor viene la misericordia, la redención copiosa.»
Rezamos este salmo que se reza por la noche en completas, y también en los oficios de difuntos, pero hoy además es un signo de esperanza y confianza, de un esperar en Dios que no tiene en cuenta nuestros delitos, sino que nos regala su misericordia, su redención, que está deseando redimir a su pueblo, sólo necesita corazones abiertos que se abran a su presencia y a su acción de Amor.

ROMANOS:
San Pablo nos suele decir esta contraposición, los que viven para la carne, para el mundo, no pueden agradar a Dios; en cambio los que viven en el Espíritu, a esos Dios los puede colmar, y el Amor De Dios los desborda. Esta contraposición es muy clara y muy sencilla, donde nos fiamos del pecado, no dejamos que esté Dios; y si dejamos estar a Dios en nuestra vida con el don del Espíritu Santo, el pecado no tiene fuerza en nosotros.
Que importante es tener en cuenta el protagonismo del Espíritu en la vida cristiana; por eso vivir en la carne es vivir según la mentalidad meramente humana. Vivir en el Espíritu es dejarse llevar por la fuerza salvadora De Dios y sus criterios de vida.

JUAN:
La resurrección de Lázaro es la resurrección del amigo íntimo de Jesús, del que Él ama de un modo especial. Esto lo repite varias veces el Evangelio, estos eran amigos a los que Jesús amaba de verdad, porque en ellos podía descansar su vida.
Conversación con los discípulos: no entienden, no se dejan guiar por Jesús, sino por su pensamiento mundano, no viven de fe, sigo según lo que ven sus ojos, por eso Jesús dará gloria a Dios con su obra de Amor, resucitando a Lázaro.
Conversación con Marta, María se había quedado en casa (es su forma de ser y su espíritu contemplativo). Jesús da una enseñanza de fe y de amor a estas hermanas, a Marta en su conversación, porque la pide que tenga una verdadera Fe en Él, que no se limite a la del Antiguo Testamento, sino que crea en las obras grandes de Jesús; y a María, porque se conmueve al ver llorar a sus amigos Jesús, se le estremece el corazón y eso le lleva a tener todavía más este gesto de misericordia.
Resurrección del Amigo, por una oración sencilla y confiada de Jesús, el da gracias siempre al Padre, y una confianza en la escucha de su oración, que lo que pretende no tanto es resucitar a Lázaro, sino suscitar la fe. Y para gloria del Padre hace el milagro, y el Evangelio acaba diciendo, que mucho creyeron en Él, he aquí el verdadero propósito de los milagro de Jesús, suscitar la fe.

ANOTACIONES PARA PREPARARNOS PARA LA SEMANA SANTA:

Jesús viene a traernos Vida y Él es la Vida:
– Después de mostrarnos en los domingo anterior que Jesús es agua y luz, hoy nos muestra que es VIDA, y vida abundante, no sólo por devolver la vida a un muerto que está evocado a la muerte, sino sobre todo porque Él es el grano de trigo que se entrega a la muerte en la tierra, para dar vida.
– Hoy Jesús afirma con rotundidad: yo soy la resurrección ya la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá. Si nos damos cuenta la vida que ofrece Jesús, no es la de la resurrección de Lázaro, sino de una vida que no se acaba, que es el Cielo. Pero esta vida Jesús no nos la comunica desde fuera, sino desde dentro, dando la vida nos da vida.
– Por eso lo primero que debemos acoger es que Cristo quiera dar la Vida por nosotros, y que este sea el modo de darnos vida, sobre todo en la Eucaristía centro de nuestra vida cristiana.

Jesús viene a abrir nuestros sepulcros y a darnos vida:
– un sepulcro es signo de muerte, es la imagen más clara de no vida, y aquí se esfuma la esperanza. Pero Dios nos invita de verdad a la ESPERANZA, Dios viene a sacarnos de nuestros sepulcros, no va a llamar como a Lázaro sal fuera, pero lo primero es reconocer que estamos en un sepulcro, ponerle nombre, y decirle a Jesús que corra y que venga a salvarnos, como hicieron Marta y María al ver enfermo a su hermanos Lázaro.
– Lo que más impresiona es que Jesús se acerca al sepulcro, nos tiende la mano, y viene a hacer su obra de redención, dejando su vida en un sepulcro tres días para dar vida.

La carne no da vida, el Espíritu sí:
– Debemos pedir el Espíritu de Cristo, es él quien anima nuestra oración, nuestra caridad, nuestra alegría, nuestra esperanza, superaremos todo sepulcro y toda muerte, toda comodidad y flojera espiritual, todo pesimismo y todo desaliento.
– Es también un compromiso de nuestra humanidad, estar abiertos a la gracia, y dejar las cosas de la carne y dejar que el espíritu De Dios haga su obra en nosotros.

Hay que vivir de FE:
es la invitación más clara y común en todas las lecturas. El profeta nos invita a confiar en el Espíritu que nos vivifica y salir de nuestros sepulcros. El Salmo puede nuestra mirada en la redención y en la misericordia De Dios, y no en nuestros pecados. Romanos nos hace dejar nuestra vida de pecado y de carne y vivir del Espíritu, de fe en Dios que pueda hacer su obra en nosotros. Y en el Evangelio Jesús nos invita a esperar y a creer en Él, y hace sus obras magnificas, sus milagros sobre todo para suscitar la fe en nuestra vida.

María, Madre llévanos a Jesús, llévanos a vivir de Fe, a vivir según el Espíritu, y a abandonar nuestro sepulcros que nos llevan a la muerte. Amén.

Un pobre sacerdote +++

V DOMINGO DE CUARESMA