TRIGÉSIMO PRIMER DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

DEUTERONOMIO:

  • Lo primero a lo que nos invita a la lectura de este libro es a buscar lo que Dios quiere, a vivir en sus mandamiento y preceptos, y así tendremos una vida larga, una vida eterna, dice la lectura que así se prolongarán tus días, y en el fondo si vivimos en el Señor, viviremos para Él y con Él para siempre. Pone un empeño en que nos esmeremos en practicarlos, por lo que no es hacerlo de cualquier modo, sino interiorizándolo, que se haga vida en nosotros, con cuidado y viviéndolos de verdad. Pues lo primero que debemos buscar en el día de hoy es lo que Dios quiera, lo que más la agrada, que es lo que lleva a plenitud nuestra vida.
  • Después proclama el gran conocido Shemá, Escucha Israel, tiene una conotación de oír para actuar, no para estarse parado, y nos invita a que debemos amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas, y que este vivir para amar a Dios sobre todo, y con todo nuestro ser, dándolo todo como se dice hoy en día, debe estar grabado en nuestro corazón. Que esté grabado en nuestro corazón, significa que siempre está presente y que debemos buscarlo siempre. Por lo tanto, hay que Amar a Dios con todo lo que podemos darle, sin guardarnos nada.

SALMO:

"Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza"

El salmo da un paso más en el día de hoy, pues el salmista ora a Dios pidiéndole que Él sea quien le sostenga, y quien le guarde. Sabe que no puede vivir en el amor verdadero en todo momento, y en todo lugar, y a todo persona, por que cuenta, sino que necesita el apoyo y el sostén De Dios, pues sin Él no puede hacer nada. Es una oración que nosotros debemos hacer cada día nuestra, pues el Señor es nuestra fortaleza, roca, alcázar, libertador, peña, refugio, escudo, baluarte….

HEBREOS:

  • El Sacerdocio de Cristo es el que nos obtiene del Padre gracia tras gracia, y por eso nos muestra la carta a los Hebreos como no hacen falta más sacrificios, es Cristo que es sacerdote y víctima, quien nos ha obtenido la salvación De Dios, y el ser adornados con su Amor, por el ofrecimiento de sí mismo. Y ante esto debemos saber recibir De Dios lo que nos quiere dar, y vivir con un corazón agradecido de cara a Dios.
  • También debemos aprender de la lectura de hoy, en continuación con las anteriores, que es Cristo nuestro modelo de vida, ofreciéndonos juntamente por amor con Él, y sin reservarnos nada. Es la entrega de la vida que lleva a que el otro pueda recibir el amor incondicional De Dios, porque le ayuda a abrirse a la gracia.

MARCOS:

  • El mandamiento principal de todos, es Amar a Dios, cuando perdemos este horizonte entonces empequeñecemos nuestra vida y ya no vivimos para un Amor eterno, sino para un amor limitado. La forma de entender esto es muy fácil, si las ilusiones de nuestra vida, se basan en conseguir algo material, o incluso el amor de una persona humana, todo acabará cuando lo consiga, o cuando eso materiales acabe, o esa persona muera. Pero si vivimos en el Amor Eterno De Dios, entonces todo se hace grande, pues el Amor no termina nunca, y además no es un amor imperfecto, sino el Amor perfecto, que ama siempre, que se entrega siempre, que no se busca a sí mismo. Nos conviene por tanto poner en primer lugar un Amor que no se acaba y que no defrauda, que es el Amor a Dios y el Amor De Dios.
  • El Segundo mandamiento es Amar al prójimo como a uno mismo, en primer lugar porque es digno de respeto ya que es creado a imagen y semejanza De Dios, es una obra maestra del amor De Dios, y por tanto no puedo dejar amar al otro, pues en Él debo reconocer la obra De Dios, incluso aunque el otro no tenga fe, ni pretenda tenerla. Es la muestra que el Amor a Dios que puede parecer demasiado abstracto, se hace palpable, y el que vive en el Amor De Dios, muestra Amor siempre y en especial a sus semejantes.
  • Una cosa que nos cuesta reconocer y que no aparece tan claro en el evangelio a simple vista en el día de hoy, es que el Señor dice Amar al prójimo como nos amamos a nosotros mismos. Por lo tanto debemos amarnos, y amarnos bien, no desordenadamente con un amor egoísta, sino con un amor que nos lleve a La Paz y nos lleve a vivir en el perdón, en la alegría… Es realmente difícil amar a Dios y a amar al prójimo cuando uno no se quiere tal y como es, y no se perdona cuando se equivoca, o está cargado de complejos que no le dejan vivir. Por lo cual le pedimos a Dios que nos enseñe a amarnos a nosotros mismos, como Él en su Amor, no guardándonos para nosotros mismos, sino entregándonos para vivir en su amor eterno.

María madre, que cuidemos mucho los amores que debemos vivir en nuestra vida, por encima de todo el Amor a Dios que nos lleva a vivir en lo Eterno; después el Amor concreto al prójimo, amar al hermano, al que está conmigo sea quien sea, y venga de donde venga, y se comporte como se comporte conmigo; y todo sin olvidar amarnos a nosotros mismos como Dios quiere, reconociendo su presencia en nuestra vida, y buscando vivir como Cristo, pues es modelo de Amor a su propia humanidad, a la humanidad entera, y al Padre Eterno. Amén.

Un pobre sacerdote +++

TRIGÉSIMO PRIMER DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO