TERCER DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

JONÁS:

– Ante la llamada a la conversión que el Señor pone por medio de Jonás, la ciudad de Nínive busca a Dios, proclama un ayuno y se visten de saco haciendo penitencia, renunciando a la vida según los criterios de este mundo y eligiendo al Señor. Y como dice el mismo texto: “vio Dios su comportamiento, cómo habían abandonado el mal camino, y se arrepintió de la desgracia que había determinado enviarles.”

– Hoy el Señor se sirve de Jonás no uno de los mejores profetas, sino uno que le cuesta seguir la voz De Dios, para hacernos entrar en nosotros mismos, recapacitar, mirar que ha de nosotros que no es De Dios y volver a Dios, y para ello tomar los medios que sean necesarios para vivir en el Señor, ayunos, mortificaciones, penitencias, etc…

SALMO:

“Señor, enséñame tu caminos.”

En el salmo se hace una petición de un gran deseo del corazón del hombre que busca a Dios, saber por dónde hay que ir, buscar caminar con lealtad, sabiendo que sólo en los caminos del Señor se llega a buen puerto.

Al final es un cántico a la bondadosa misericordia del Señor, que siempre es bueno y es recto, que nos lleva por sus caminos y que nos muestra que su humildad está por encima de todo, y se hace cercano a nosotros.

1 CORINTIOS:

– San Pablo parece relativizar y quitar importancia a aspectos que tendemos a considerar como absolutos. El motivo es que para él, el momento es apremiante, porque los primeros cristianos consideraban inminente la vuelta del Señor, y el fin de este mundo. Por esto invita a tratar todo como si no, pues todo se pasa.

– Yo creo que nos viene bien pensar que el Señor está cerca y que no debemos separarnos de Él, y que no hay nada ni nadie que esté por encima de Él, nuestro Dios y nuestro Todo es Él. Esto no quiere decir que no haya que cuidar la propia vocación, sino que por encima de todo está Dios.

MARCOS:

– Llamada a la conversión: “se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino De Dios. Convertíos y creed en el evangelio”. Todos debemos acoger el mensaje del Señor, es vivir según el Señor sabiendo que Él está con nosotros, y que nuestra vida debe girar en torno a Él. La conversión tiene que ser a sentir, pensar, vivir, obrar como el Señor, para que Él sea todo en todos y su Reino se haga presente en el mundo.

– Llamada de elección, lo que se llama vocación: “Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres”. El Señor nos mira y nos elige para estar con Él para vivir con Él, pero también espera nuestra respuesta, espera que queramos seguirle y caminar por donde el camina, vivir lo que Él vive, y buscar lo que Él busca.

– Hay una llamada clara a responder a Dios con nuestra libertad tanto en la llamada a la conversión, como en la elección – vocación. Que grande es el amor De Dios, que depende de nosotros para poder hacer su obra,hoy volvemos a renovar nuestra acción de gracias por el don de la libertad, pero sobre todo por su amor entrañable.

– Llamada a la conversión, cambio de mentalidad. Es algo profundo, que cambia la dirección de la vida. Como cambió la de los cuatro discípulos que escucharon la voz del Maestro, y abandonando todo le siguieron. Pero la conversión supone también creer en el evangelio. Y el Evangelio es Cristo mismo. Como también es Cristo quien personifica el REino, ya está aquí, ya ha llegado. Vivamos una verdadera conversión y constante para que no nos acomodemos a una vida mediocre.

La conversión por tanto es un volver a atrás, pues hemos perdido el camino. En sentido moral es cambiar de costumbres, en reformar la propia vida. Es tiempo de cambiar. La conversión es agarrarse a la salvación De Dios, y volver al Señor que cuando me pierdo, no se cansa de salvarme, y tengo una nueva oportunidad para vivir según su corazón, y según la voluntad del Padre.

Convertíos esto es creed, hay que convertirse creyendo en el Señor, pues la primera y fundamental conversión es la fe. La fe es la puerta por la que se entra en el Reino De Dios y en la salvación. Pero esta fe es fe apropiación, es un acto por el que uno se apropia de una cosa que no le pertenece, de este modo se coge De Dios lo que nos falta, esto es tener fe, esto es convertirse. Así la conversión es una gran alegría, es poder vivir en Dios y De Dios y no en nosotros mismos.

– Hoy también Jesús llama a los cuatro primeros discípulos, el Señor les mira con predilección y les llama. Hoy también la mirada de Jesús se fija en nuestra alma como cada día y como en cada momento. Una mirada de complacencia, porque es mirada en la que está todo su amor para cada uno de nosotros. Nos mira y nos llama. Nos llama para que le sigamos de cerca, para que estamos con Él, para que le sigamos como Él es y caminamos a cada instante a su lado, podrá vivir una vida de más reunirá a todas las cosas e incluso a nosotros mismos. Y todo para ir transformando nuestro corazón e ir haciéndolo semejante al suyo.

Pero debemos responder como los discípulos, inmediatamente, sin dilaciones, sin tibiezas, en cuanto se oye la voz del Señor hay que seguirle. Hay que renunciar a todo y elegir al Señor. Hay que estar dispuesto a renunciar a todo para dejar que Él haga su obra en nosotros. Es un seguirle por completo en el Amor hasta el extremo. En cada momento seguir al Señor en el Amor.

María, intercede por nosotros para que tengamos fe, así nos convirtamos, busquemos a Dios sobre todo, y ante su llamada renunciemos a todo por seguirle en el Amor. Amén.

Un pobre sacerdote +++

TERCER DOMINGO TIEMPO ORDINARIO