TERCER DOMINGO DE PASCUA

HECHOS:
– Es parte del discurso misionero De San Pedro, uno de los cinco discursos kerigmáticos que san Pedro pronuncia en el libro de los Hechos, lo hace ante ente el pueblo que está maravillado por la curación del paralítico. Lo que hace es que con valentía y claridad acusa a la multitud de que han rechazado a Jesús, cuando Pilato había decido soltarlo, es decir, habían rechazado al Justo, mientras habían pedido el indulto de un asesino. Pero san Pedro no quiere quedarse en constatar lo que ha pasado, aunque si es bueno enmarcar lo que se quiere comunicar. Llega a lo esencial que es que un anuncio explícito de la muerte y la resurrección de Cristo, y no lo fundamenta como una idea, sino en que ellos son testigos.
– Aparece también algo muy importante al acabar el discurso, y es que este discurso es para que se arrepientan y se conviertan a Jesús, es una invitación clara a cambiar el estilo de vida, y elegir a Cristo como el SEñor y El Centro de su vida.

SALMO:
“Haz brillar sobre nosotros, Señor, La Luz de tu rostro.”
Es una petición al Señor que sea su Luz la que guíe nuestro pasos, y esto para ir por el camino de La Paz, porque sólo con el Señor se vive tranquilo. Pues que nosotros vivamos de cara a Dios y busquemos en todo momento su rostro misericordioso.

1 JUAN:
– San Juan nos muestra que nuestros pecados tienen solución, pues Jesucristo es la víctima de propiciación por nuestro pecados. Esto lo muestra no para que seamos laxos, sino para caer en la cuenta lo que le hemos costado a Dios que ha entregado a su Hijo Jesucristo por puro Amor a nosotros, y nosotros debemos cuidar vivir en los mandamientos, de cara a Dios en su voluntad, y no separarnos más de Él que nos ama tanto.
– Es por tanto una invitación a no pecar, y a seguir teniendo confianza a pesar del pecado, porque Jesús se entrega por nosotros y es el abogado que nos defiende ante el Padre.
– también podemos tener en cuenta que esta carta está escrita para refutar a los gnósticos, que propagaban la doctrina de bastaba el conocimiento intelectual para salvarse. San Juan les recuerda que hacen falta además las obras, que sólo conoce quien guarda los mandamientos, o sea, quien guarda la palabra de Cristo. Por lo que es Cristo quien nos salva como víctima de propiciación, y nosotros le correspondemos y cooperamos con nuestras obras de caridad basadas en Él.

LUCAS:
– Los discípulos estaban contando lo que les había pasado, y cómo le habían reconocido al partir el pan. Que importante es dar testimonio, y que necesario en el corazón compartir aquello que ha llenado la vida, es mostrar que hay alguien que da sentido a todo, y que se acerca a nuestra vida para que podamos vivir en su Amor.
– Se aparece hoy Jesús de nuevo a los discípulos y suceden varias cosas:
1.- Tienen miedo, creen ver espíritus, se alarman, se llenan de dudas. Esto es porque creer en el Señor, creer en la Resurrección, en el fondo tener fe, no es un empeño humano, sino que es Dios quien nos lo da, y lo hay que hacer es tener un corazón que acoge a Dios en su vida, y no un empeño por hacer esfuerzos para entender, o llegar a ella por la voluntad.
2.- Jesús les dese la PAz, les muestra sus heridas, se deja tocar y pide comida. De este modo muestra que esta viva, y muestra lo que viene a traer, trae una paz y firmeza al corazón que no traen otras cosa, trae fe que hace vivir confiados en la misericordia del Padre. Les deja tocar sus llagas, para mostrar que el Crucificado y el Resucitado es el mismo, y sobre todo se queda con las llagas para seguir intercediendo por medio de ellas por los hombres, pues de ellas salen torrentes de gracias que derrama sobre los hombres, y los hombres podemos entrar en el corazón De Dios, para vivir en su amor, por eso se deja tocar, para certificar que esta viva, y para mostrar que siempre podremos ir a Él. Y pide de comer, porque los vivos son los que comen y no los muertos.
3.- Les abre el entendimiento para que comprendan las Escrituras, les da un don del Espíritu Santo para que vena que lo que dice la Sagrada Escritura, las promesas De Dios se cumplen en Jesús, y todo paso a paso era necesario.

María, Madre, que no tengamos miedo de Jesús, que pueda venir a nuestra vida y hacer su obra en nosotros. Que vayamos a tocar sus llagas, a tocar su corazón abierto para derramar su Amor por nosotros, y que dejemos en Él cada una de nuestras ocupaciones y preocupaciones, y sobre todo que tu Hijo Jesús interceda por nosotros, para que nos abra el entendimiento, nos aumente la fe y nos lleve a vivir en la verdadera caridad. Amén.

Un pobre sacerdote +++

TERCER DOMINGO DE PASCUA