TERCER DOMINGO DE CUARESMA

ÉXODO:
– Miramos hoy hacia Moisés, el gran líder que sacó al pueblo de Israel de Egipto, y lo condujo a través del desierto a las puertas de la tierra prometida.
– Hoy el pueblo protesta por el cansancio del camino por el desierto, la gran sequía y la sed, y le echan en cara a Moisés que les ha traído al desierto a morir, que preferían haberse quedado siendo esclavos, que morir libres en el desierto. Esto parece la tontería más grande de la historia, pues Dios va saliendo siempre fiador del pueblo que es un desconfiado.
Ante esta situación, Moisés, con el dolor en el corazón del pueblo que le presenta la queja, sigue confiando en el Señor, y acude a Él, y consigue el agua necesaria, para todos personas y ganados, golpeando la roca que Dios le señala.
– Ante todo esto al mirar esta lectura nosotros estamos muchas veces en la situación del pueblo, y nos cuesta confiar en el Señor como Moisés, pero deberíamos preguntarnos, ¿está o no está el Señor en medio de nosotros?

SALMO:
"Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: "No endurezcáis vuestro corazón"".
El salmo se hace eco de la primera lectura y nos hace una profunda invitación a colocar al Señor en El Centro de nuestra vida, y a llevar una vida de alabanza, que nos transforme el corazón. Y que no endurezcamos el corazón como la roca que tiene que tocar Moisés, sino que seamos dóciles y dúctiles para que el Señor pueda hacer su obra en nosotros. Siempre hay que empezar teniendo un corazón que escuche lo que Dios quiere, y una actitud de obediencia para cumplir en todo su voluntad.

ROMANOS:
– San Pablo nos invita a caer en la cuenta que por nosotros solos no tenemos fuerzas para seguir caminando. Es por Cristo que ha dado la vida por nosotros, por ese amor que nos manifiesta con su entrega generosa en la Cruz, por el que tenemos vida, y salimos de nuestros pecados y vivimos en su misericordia.
– Además ese amor se manifiesta en que se nos entrega por el Don del Espíritu Santo, para avivar en nosotros la esperanza y la fe que necesitamos para Amar con su Corazón. Dios no nos deja solos sino que camina en nosotros, pero siempre respetando nuestra libertad, si nosotros le dejamos.

JUAN:
– Vemos en este pasaje en acción al Corazón de Jesús y al corazón del hombre, el amor de Jesús y la indiferencia humana. al corazón de Jesús que va buscando el amor humano y que trabaja por encontrarlo, un amor humano que se hace indiferente a ese amor suyo; pero tanto trabaja, que acab por encontrarlo, y también el amor humano se rinde al amor de Jesús.
– Amor de Jesús un AMOR QUE ESPERA: cansado del camino se sienta en el pozo esperando a la mujer, Él sabia que iba a venir aquella mujer, un amor que está esperando el momento decisivo para acercarse al corazón humano.
– Llega la mujer que viene a por agua, porque es lo que necesita, y no tiene más horizontes, simplemente coger agua, y así es el corazón del hombre cuando no está tocado por Jesús, sólo busca lo común lo inmediato.
– Jesús le dice DAME DE BEBER: es el amor que empieza pidiendo para acabar dando. Es el amor que se humilla para pedir, y esta mujer le va a subrayar muy bien que se ha humillado para pedir.
– Cómo tú a mí: siendo judío y yo samaritana, siendo tu hombre y yo mujer. Pero Jesús es por encima de todas estas cosas. SI CONOCIERAS EL DÓNDE DIOS Y QUIÉN ES EL QUE TE PIDE DE BEBER, LE PEDIRÍAS TÚ Y ÉL TÉ DARÍA AGUA VIVA. Es el Corazón, es el amor de Jesús que toma pie de cualquier cosa, hasta de los impedimentos humanos, para levantar el corazón, para rendir al amor, para amar hasta el extremo.
– Ella sigue sin enterarse: si no tienes cubo, como me puedes dar agua viva. Pero Jesús sigue luchando para que ella reciba este amor que libera y brota para llegar hasta la vida eterna. Jesús se va acercando a cada necesidad de la mujer, pero no para igualarse y punto, sino para levantar los pensamientos de esta mujer, ponerla más arriba de los pensamientos naturales y puramente humanos.
– El corazón humano todavía no entiendo, ha encontrado algo que le llama la atención, que le seduce, que lo querría para ella, agua viva, agua con la cual ya no hay sed, agua con la causal ya no hay que venir al plazo a trabajar por llevar agua.
– Ella le pide: DAME DE ESA AGUA. Un agua de la que el Señor habla, que es agua en un plano sobrenatural, y la toma ella en un plano natural. Pero el amor de Jesús no se impacienta por ellos, tiene paciencia y sigue adelante, y ahora por otro camino para llegar al corazón de ella en su totalidad.
– LLAMA A TU MARIDO. Ella vivía mal, y al decirle esto se va a revolver interiormente, a ver si revolviéndola interiormente se rinde a su amor, porque el fin es lo único que le interesa a Jesús. Ella confiesa su realidad y como todo ha sido un desastre; pero esta es la puerta que se abre para que entre Jesús en su corazón.
– Ella reconoce que es un hombre De Dios, y el dice que es un profeta, pero todavía no se va a rendir. Ahora, como Jesús le ha tocado un punto de su conciencia muy delicado, va a desviar la conversación. Y ella empieza a hablar de la relación de los samaritanos y los judíos sobre el lugar de adoración a Dios. Pero Jesús no entra en un lugar concreto, sino en las personas, hay que adorar en espíritu y en verdad y eso depende más de la persona que del lugar.
– Esta discusión sobre el lugar de culto, se acaba diciendo ella que cuando venga el Mesías el nos lo explicará todo, así saliéndose de la conversación, ha pronunciado la palabra que quería Jesús: cuando venga el Mesías.
– Jesús le dice: ESE MESÍAS QUE TÚ ESPERAS, ES ÉSTE QUE ESTÁ HABLANDO CONTIGO. Ella que ya ha ido tocando este amor de Jesús poco a poco, deja entrar en su corazón a Jesús, y se va, deja el cántaro, va a la ciudad y les dice a todos todo lo que le ha pasado. Invita a todos a ir a verle, llega el pueblo conmovido por la voz de esa mujer que está ya transforma por el amor de Jesús, y Jesús se queda con ellos y el pueblo cree, ES EL SALVADOR DEL MUNDO, ¡Ha triunfado el amor! Ha triunfado el amor de Jesús en el corazón humano, pero ha triunfado a costa suya, a costa de infinita paciencia, a costa de ir aprovechando cualquier palabra en el diálogo con esta mujer.
– AMOR QUE ESPERA, AMOR QUE PREGUNTA Y AMOR QUE PIDE; AMOR QUE INSISTE, AMOR QUE NO HACE CASO DE LOS IMPEDIMENTOS HUMSNO, AMOR QUE LEVANTA SIEMPRE, AMOR QUE NO TIENE EN CUENTA NUESTRA PROPIAS LLAGAS, AMOR QUE SE ABRE SIEMPRE, QUE TRABAJA SIEMPRE, HASTA QUE SE RINDA A ÉL EL CORAZÓN DEL HOMBRE.
– Hoy vemos aquí reflejada nuestra propia vida, con sus momentos concretos, donde Dios nos ha amado con una paciencia infinita y nos ha ido ganando el corazón poco a poco. Siempre esta en nuestra vida este Jesús que está esperando para darnos todo su corazón del modo que nos se asequible.

María, Madre llévanos a vivir el Amor que tu Hijo Jesús nos tiene. Amén

Un pobre sacerdote +++

TERCER DOMINGO DE CUARESMA