SEXTO DOMINGO DE PASCUA

«Pascua del enfermo»

Hoy aparecen en las tres lecturas el protagonismo del Espíritu, que es quien da vida a la comunidad.

HECHOS:

– La comunidad de Jerusalén envía a Samaria a Pedro y a Juan, para que completen la obra del diácono Felipe que ha tenido mucho éxito evangelizador, pues a los evangelizados y bautizados por este, los apóstoles les imponente las manos y les comunican el Espíritu Santo. De este modo vemos en este pasaje el misterio del sacramento de la Confirmación, que confirma lo que ha hecho ya Él Bautismo como la donación explícita del Espíritu Santo.

SALMO:

«Aclamad al Señor, tierra entera.»

Salmo tiene un tono misionero, completando la primera lectura, pues los habitantes de Samaría son los primeros no judíos en recibir la fe en Cristo Jesús.

Es una invitación a venir a ver las obras De Dios, como es misericordioso con cada una de las cosas que hace, y seguir descubriendo las proezas del Señor en nuestra vida.

Por otro lado se ve el deseo de contar las grandezas del Señor, al recitar: «venid a escuchar, os contaré lo que ha hecho conmigo el señor».

1 PEDRO:

– Lo primero que nos invita el apóstol san Pedro es a dar razón de nuestra esperanza, y no desde un punto de vista teológico, sino de lo que vivimos en nuestros corazones, y no de cualquier modo sino con delicadeza y con respeto, siempre buscando hacer el bien, y vivir en el verdadero Amor. De este modo volvemos a mirar como vivimos nuestra vida, y como debemos vivir en el Señor día a día.

– Nos invita a vivir en un constante vivir y hacer el Bien, en un constante Amar, con la expresión: «es mejor sufrir haciendo el bien, si así lo quiere dios, que sufrir haciendo el mal.» Y eso para unirnos a la Pasión de Cristo, a su cruz salvadora, y no dejar nunca que los sin sentidos de la vida nos pueda, sino vivirlos en el Amor verdadero, y en un ofrecimiento que les de su verdadero sentido y valor.

– Pedro invita a los cristianos a que sepan dar testimonio de su esperanza en la vida de cada día, y les da como consigna que sepan sobrellevar los inconvenientes de la vida con mansedumbre y respeto en medio de la sociedad, aunque les toque padecer haciendo el bien. Y que esto sólo es posible vivirlo en la unión con Cristo y con su Espíritu.

JUAN:

– Seguimos leyendo pasajes del discurso-oración de Jesús en la última Cena. Jesús hoy nos anuncia el envío del Espíritu como otro defensor o abogado.

– Jesús nos invita a que le amemos, y esto lo hagamos en lo concreto de nuestra vida, por eso nos invita a guardar los mandamientos, que son las normas del cuidado del Amor, para que no nos hagamos daño, ni hagamos daño a los demás. Es cumplir y vivir en el mismo estilo de vida de Jesús.

– Jesús nos promete otro Paráclito, otro que traiga a nosotros la defensa y el descanso del Padre, y que nos de fuerzas para vivir como hijos De Dios, en cada una de las cosas de nuestra vida.

– Jesús nos revela la admirable y estrecha unión que existe entre él, el Padre y los creyentes: «yo estoy con mi Padre y vosotros conmigo y yo con vosotros». Unión que se concreta sobre todo en el amor: «al que me ama, lo amará mi Padre, y yo también lo amaré».

SEXTO DOMINGO DE PASCUA