SÉPTIMO DÍA DE LA OCTAVA DE NAVIDAD 31 de diciembre

1 JUAN:
– El apóstol nos invita a permanecer fieles a la verdad y a no dejarnos deducir por falsas doctrinas, que olvidan la verdadera caridad y la verdad sobre Dios. Para mostrar que esta falsedad está en la comunidad, son aquellos que han pertenecido a la comunidad, y que ahora se dejan llevar más por las fuerzas del mal, por el anticristo, por el Enemigo que nos engaña y confunde todo.
– Se trata de la antítesis entre la verdad y la mentira. Cristo es la verdad, la Palabra que Dios nos ha dirigido. Todo lo que no sea Cristo es de la mentira, del que lo quiere confundir todo.
– Nuestra vida cristiana es una lucha continua contra el Anticristo, contra la Mentira, contra el odio, pero sólo se entiende bien esta lucha si cada uno comenzamos a vivirla en lo más profundo de nuestro ser, en nuestro corazón.

SALMO:
“Alégrese el cielo, goce la tierra”
Ante la nueva maravilla de la restauración que siguió al desastre de Babilonia, Israel siente la necesidad de componer y cantar un cántico nuevo, de idear una nueva liturgia, de edificar un nuevo templo. Que ante la nueva manifestación De Dios, que es la aparición de Jesús, Cristo, sepamos también nosotros renovarnos y cantar un cántico nuevo de acción de gracias.

JUAN:
– Del Verbo De Dios depende todo y todo se hizo por medio de Él. La Palabra Creadora de la creación del mundo, es Jesucristo, la Palabra Creadora de mi vida es Jesucristo. Cuantas gracias hay que dar al Señor por tanto Amor como nos tiene.
– El Verbo es La Luz que ilumina las tinieblas, es la Vida que rescata de la muerte del pecado. Y nos resucita de la increencia y nos lleva a la Fe. El Señor se desborda en misericordia y en amor entrañable, nosotros deberíamos derramarnos confiada mente a sus brazos.
– La gran tragedia está en sin poder darnos vida, caminando en las tinieblas, viviendo en el pecado, en lugar de ir a quien nos puede rescatar, quedarnos en nosotros mismos y rechazarle no dejándole entrar en nuestra vida para enseñarnos a vivir, para enseñarnos a amar. PEro al que le recibe en su casa, le enseñanza a amar, pero sobre todo lo constituye hijo De Dios, y esto es lo más grande que podríamos anhelar ser.

Vivamos una verdadera vigilancia y acogida al Señor para no vivir ya más para nosotros mismos, sino por Aquel que nos Ama y se entrega por nosotros día tras día. Que acojamos la salvación, al Amor en nuestras casas.

María Madre que acojamos a tu Hijo Jesús en nuestra vida, y que nos lleve al Amor de lo invisible. Amén.

Un pobre sacerdote +++

SÉPTIMO DÍA DE LA OCTAVA DE NAVIDAD 31 de diciembre