SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA

GÉNESIS:

– A Abrahán, un hombre ya matador, que vive en un ciudad muy próspera, en una sociedad pagana y politeísta, el Señor le pede que salga de su tierra, y que si así lo hace Dios le promete un gran pueblo. Era difícil creer esta promesa, porque su mujer, Sara, era estéril la y ambos muy mayores. Pero Abrahán cree y sale de su tierra como le había dicho el Señor, y el Señor le acompaña y le concede descendencia de la cuál nace el pueblo de Israel.

– Es un ejemplo de obediencia a la Voluntad De Dios, y también de la fidelidad De Dios a sus promesas, pues ante la respuesta obediente de Abrahán, cumplí totalmente Dios también sus promesas.

SALMO:

"Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti."

Sólo podemos esperar la misericordia del Señor, pues somos pecadores, lo más grande es que el Señor nos tiene grabados en sus ojos y es porque es un Padre amoroso que cuida y guarda a sus hijos.

2 TIMOTEO:

– San Pablo aplica la vocación de Abrahán, y su respuesta de fe, a los cristianos: en concreto a Timoteo uno de sus discípulos predilectos.

– La vocación de un cristiano, y más si es llamado a la responsabilidad pastoral, no es fácil. Dios nos ha llamado a todos a una vida santa según las fuerzas que Dios nos da. Pero eso comportará seguramente dificultades en el camino. El cristiano debe tomar parte den los duros trabajos del Evangelio.

MATEO:

– Moisés y Elías, es la presencia de los representantes de la ley y de los profetas, o bien porque también gozaron de la visión de la gloria De Dios en el monte; o porque los dos habían experimentado en sus vidas este número simbólico: cuarenta días en el monte, Moisés; cuarenta días de viaje hacia el monte, Elías.

– La transfiguración y la teofanía del Padre, este es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo. Los discípulos tenían miedo pues si veían a Dios quedarían muertos. Los discípulos tienen miedo, pero Jesús se acerca y los toca y les anima no tengáis miedo, levantaos.

SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA