SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO Día de la Caridad


DEUTERONOMIO:
– Moisés recuerda a su pueblo, cuando va a entrar en la Tierra Prometida, los muchos dones que Dios les ha hecho, no sólo liberándolos de Egipto, sino ayudándoles a lo largo de su peregrinar por el desierto, sobre todo en cuanto a la comida y la bebida: Dios es el que nos da agua de la roca, Dios nos regala el maná en el desierto.

– Dios como Padre bueno que quiere corregir a sus hijos, hoy deja al pueblo que camine en su equivocación; pero siempre dando muestras de un amor exquisito y les acompaña en su camino. El maná ha quedado en la memoria del pueblo como un signo del favor De Dios en su viaje, y para nosotros es un signo de la Eucaristía que nos da alimento para seguir caminando hasta la Tierra prometida, hasta el cielo.

SALMO:
«Glorifica al Señor Jerusalén»
Es un salmo de agradecimiento que recuerda tatos favores como Dios ha llevado a cabo por su pueblo, sobre todo como Dios es defensor, como bendice a sus hijos, como les alimenta y les da vida.

1 CORINTIOS:
– Cáliz: comunión con la sangre de Cristo / Pan: comunión con el cuerpo de Cristo. El pan es uno, nosotros siendo muchos un sólo cuerpo, comemos del mismo pan. Que tres afirmaciones tan necesarias para nuestra vida: entrar en comunión con la Sangre de Cristo, que nos salva, libera y purifica. Entrar en comunión con el cuerpo de Cristo, que nos alimenta y nos da vida, y vida en abundancia. Y entrar en comunión con Dios en el prójimo, y con el prójimo en Dios, para ser un sólo cuerpo por medio de la comunión sacramental y de la vida de caridad fraterna.
– Los cristianos ya tenemos nuestra comunión con Cristo Jesús, precisamente en la Eucaristía participamos de Él, entramos en comunión con su Cuerpo y su Sangre. No necesitamos buscar otros dioses con los que celebrar ninguna fiesta. Y los cristianos ya tenemos nuestra comunidad, precisamente en la Eucaristía recibimos fuerza para que esta comunidad crezca y se mantenga unida, ya que tenemos a Cristo Jesús que nos alimenta y nos da fuerza para vivir esta caridad y esta unión.

SECUENCIA

Alaba, alma mía, a tu Salvador; alaba a tu guía y Pastor con himnos y cánticos.Pregona su gloria cuanto puedas, porque Él está sobre toda alabanza, y jamás podrás alabarle lo bastante.

El tema especial de nuestros loores es hoy el Pan vivo y que da Vida.

El cual no dudamos fue dado en la mesa de la Sagrada Cena a los doce Apóstoles.

Sea, pues, llena, sea sonora, sea alegre, sea pura la alabanza de nuestra alma.

Porque celebramos solemnemente el día en que este divino Banquete fue instituído.

En esta mesa del nuevo Rey, la Pascua nueva de la Nueva Ley pone fin a la Pascua antigua.

Instruídos, con sus santos mandatos, consagramos el pan y el vino, que se convierten en Hostia de salvación.

Es dogma para los cristianos, que el pan se convierte en carne, y el vino en sangre.

Lo que no comprendes y no ves, una fe viva lo atestigua, fuera de todo el orden de la naturaleza.

Bajo diversas especies, que son accidente y no sustancia, están ocultos los dones más preciados.

Su Carne es alimento y Su Sangre bebida; mas todo entero está bajo cada especie.

Se recibe íntegro, sin que se le quebrante ni divida; recíbese todo entero.

Recíbelo uno, recíbenlo mil; y aquél le toma tanto como éstos, pues no se consume al ser tomado.

Recíbenlo los buenos y los malos; pero con desigual resultado, pues sirve a unos de vida y a otros de condenación y muerte.

Es muerte para los malos, y vida para los buenos; mira cómo un mismo alimento produce efectos tan diversos.

Cuando se divide el Sacramento, no vaciles, sino recuerda que Jesucristo tan entero está en cada parte como antes en el todo.

Ninguna partición hay en la sustancia, tan sólo hay partición de los accidentes, sin que se disminuya ni el estado, ni la estatura del que está representado.

He aquí el Pan de los Ángeles, hecho alimento de viandantes; es verdaderamente el Pan de los hijos, que no debe ser echado a los perros.

Estuvo ya representado por las figuras de la antigua Ley, en la inmolación de Isaac, en el sacrificio del Cordero Pascual, y en el Maná dado a nuestros padres.

Buen Pastor, Pan verdadero, ¡oh Jesús! apiádate de nosotros. Apaciéntanos y protégenos; haz que veamos los bienes en la tierra de los vivientes.

Tú, que todo los sabes y puedes, que nos apacientas aquí cuando somos aún mortales, haznos allí tus comensales, coherederos y compañeros de los santos ciudadanos del Cielo. Amén. Aleluya.

JUAN:
– Jesús se nos entrega como el Pan vivo bajado del cielo, el cual es verdadera comida que nos lleva al Cielo. Y no sólo en el último día, sino que hoy también quiere hacerse uno con nosotros para que habite Él en nosotros, y nosotros en Él. De este modo al vivir la misma vida de Cristo, y al comer el mismo Pan que es Cristo, viviremos para siempre.
– Jesús hoy nos describe los efectos del sacramento de la eucaristía afirmando que el que le come habita en mí y yo en Él, y todavía otro más sorprendente: «así como mi Padre vive y yo vivo por mi Padre, así el que me come vivirá por mí.»

SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO Día de la Caridad