SAN ISIDORO DE SEVILLA
Comentario a las lecturas

1 CORINTIOS:
– San Pablo nos habla de la verdadera sabiduría, que es la que anuncia a Jesucristo y este crucificado. Esta es la verdadera posesión de San Pablo, no una sabiduría de este mundo, sino una sabiduría divina, misteriosa, que Dios nos ha revelado por su Espíritu que lo penetra todos hasta llegar a lo más profundo De Dios.
– De este modo nuestra ve no se apoya en nosotros, ni en la sabiduría de los hombres, sino en el poder De Dios. Y este poder De Dios está en el fracaso y la debilidad de un Dios que se entrega haciéndose pobre por amor a nosotros en la Cruz. Por eso pidamos al Espíritu Santo que nos ilumine y nos lleve a vivir en la obra De Dios que no es comprensible según la mente humana pero si según el obrar De Dios.
– Debemos vivir en la sabidurái De Dios, que consiste en ver las cosas y los acontecimientos desde la mirada del mismo Dios, profundizando en su verdad y, llevándola a la práctica con la caridad.

SALMO:
“Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero”.
– Al rezar este salmo vemos que el camino lo marcan los mandamientos del Señor, y que La Luz para caminar es el camino de los mandatos, preceptos, de la ley del Señor. Es el camino recto y seguro para ir hacia Dios, de este modo hay que confiar en que lo que Dios quiere es lo mejor para nosotros. Así lo pedimos en el salmo al considerar que los mandamientos del Señor son el mejor camino para ir por el camino de la vida y llegar a nuestra meta que es el cielo, estar con Dios para siempre.

MATEO:
– Quien es la verdadera luz del mundo es Cristo, pero Él quiere que también sus seguidores, reflejando esa luz, iluminen a los hermanos.
– Hay que ser SAL: que condimenta, ya da gusto a la comida, evita la corrupción de los alimentos, y, además, en símbolo de sabiduría. Hay que dar sabor al mundo, hay que dar el gusto De Dios.
– Hay que ser LUZ: que alumbra el camino, que orienta en las dudas, que disipa la oscuridad de quienes padecen ceguera o se encuentran desorientados. Hay que iluminar el mundo con La Luz De Dios, hay que iluminar las tinieblas del pecado.
– La Luz hay que ponerla en el candelero y que alumbre a todos, es guía a los que andan buscando camino por un mundo en el que están pedidos, de este modo se les ofrece un punto de referencia y hacia donde caminar y donde se puede ser acogido.
– El evangelio concluye con esta frase: “para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo”. Siervos inútiles somos, sólo tenemos que practicar el bien, para ser sal y luz y que todo sea para que los hermanos lleguen a tocar el amor De Dios.

María, Madre llévanos a ser verdadera sal y luz de Cristo. amén.

Un pobre sacerdote +++

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