SÁBADO XXXIII TIEMPO ORDINARIO

APOCALIPSIS:

– No sabemos exactamente quienes son estos dos testigos, lo único que sabemos es que la Bestia les declara la guerra. Son las fuerzas del mal que declaran la guerra total e intentan destruir la comunidad de Cristo. Esta lucha entre el bien y el mal es la que seguimos viviendo todos día tras día.

– A veces pensamos que prevalece el mal, pero no es así, situación tras situación los enemigos de Cristo pasan, pero Él permanece.

– La Iglesia lleva dos mil años luchando contra el mal externo e interno, sufriendo, muriendo y resucitando, como su Esposo Jesucristo, soportando cada día persecuciones crueles y de todo tipo.

SALMO:

"¡Bendito el Señor, mi alcázar!"

El Señor es nuestra fortaleza en las dificultades, es nuestra Roca en el combate contra las asechanzas del mal. Sólo en el Señor estoy a salvo, es siempre escudo donde poder refugiarnos en los momentos de peligro.

LUCAS:

+ Jesús sufre la trampa saducea, pero lo primero que afirma es la resurrección de los muertos, su destino de vida: Un Dios de vivos no de muertos.

+ La vida futura será muy distinta de la actual, es la vida nueva que trae Cristo, en la que no hará falta casarse: ahora se vive en una vida, amor, alegría que no tiene fin, y todo se vive en el Señor.

+ El Señor da una enseñanza de tres cosas fundamentales: el matrimonio, la resurrección de los muertos, pero sobre todo de la vida eterna, y de este modo nos invita a una verdadera búsqueda del cielo.

María, llévanos al cielo, llévanos a Jesús, y defiéndenos ante las asechanzas del mentiroso enemigo. Amén.

Un pobre sacerdote +++

SÁBADO XXXIII TIEMPO ORDINARIO