SÁBADO XXXII TIEMPO ORDINARIO

3 JUAN:

– La lealtad, que palabra tan bonita, es saber que han hecho por mí, y que debo hacer yo por los demás, es la repuesta a la bondad, la fidelidad que han tenido conmigo, siendo fiel, y buscando ante todo el amor.

– Sostener a los que trabajan por el Nombre, que no aceptan nada de paganos, los que viven por Dios y para Dios.

– En esta lectura también recordamos como se vive en la Iglesia el tener las cosas en común, para sostener las misiones, los seminarios, las cáritas parroquiales…, es necesario la colaboración de todos, y los que lo hacen con más espiritu evangélico son aquellos que dan, sin esperar nada a cambio y en lo escondido, como lo hace Gayo en la lectura.

SALMO:

“Dichoso quien teme al Señor”.

La importancia de vivir en Dios y por Dios, que llevará a resplandor por su gloria, y a vivir en la Roca firme en las dificultades.

LUCAS:

– Necesidad de orar siempre sin desfallecer, esto es perseverar siempre tirando del manto de Dios, para obtener lo que pedimos. A Dios no le gustan las cosas de pedir y listo, sino de perseverar para poder formar y moldear el corazón.

– Orar siempre sin desanimarse, Dios siempre escucha nuestra oración. Él quiere nuestro bien y nuestra salvación más que nosotros mismo. Nuestra oración es escuchada, pero Dios nos dará lo que verdaderamente necesite nuestro corazón, y nuestra vida.

– “Cristo va al encuentro de todo ser humano, es el primero en buscarnos y el que nos pide de beber. Jesús tiene sed, su petición llega desde las profundidades de Dios que nos desea. La oración, sepámoslo o no, es el encuentro de la sed de Dios y de la sed del hombre. Dios tiene sed de que el hombre tenga sed de él” (Catecismo nº 1560).

María, Madre, llévanos a la actitud de humildad y no de autosuficiencia, para que abramos de par en par nuestro corazón confiadamente a Dios. Amén

Un pobre sacerdote +++

SABADO XXXII TIEMPO ORDINARIO