SÁBADO XXXI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

ROMANOS:
– Hoy vemos como termina su carta San Pablo, con una delicadeza extrema, pues saluda a personas de un modo muy concreto y transmite deseos desde el corazón De Dios para cada uno. Tiene un corazón agradecido y así lo muestra, es agradecido con los hombres, pero sobre todo con Dios a quién alaba con todo el corazón justo antes e acabar su carta.
– Quiénes eran todos los que saluda San Pablo, son tantos hombres y mujeres que le ayudan en su misión, y que muchas veces han permanecido anónimos, con una verdadera entrega al Señor. San Pablo los saluda agradecido y reconoce que no sólo es el protagonista de todos, sino que ha necesitado y necesita la ayuda de los demás, con el agradecimiento reconoce la acción De Dios por medio de los hermanos. Por lo tanto agradezcamos a Dios y bendigamos su nombres, pero también agradezcamos a las personas y tengamos detalles con aquellos que se entrega desinteresadamente por el Señor.

SALMO:
“Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey.”
Es un salmo de alabanza al Señor porque es bueno, porque siempre está con nosotros, y por las obras que realiza en nosotros. No dejemos de tener este corazón agradecido para con Dios que nos ama tanto.

LUCAS:
– Hoy podríamos preguntarnos ¿cómo debemos actuar con el dinero? A lo que Jesús nos enseña que no quiere que nos dejemos esclavizar por el dinero, por lo material. Debemos saber utilizarlo, nos puede ayudar a conseguir nuestras metas fundamentales, o nos puede estorbar. Está claro que el buen uso con que debemos hacer con el dinero es el saber usarlo, compartirlo, entregarlo, hacer limosna, y no apegarnos a él, y vivir sólo para él.
– El dinero no lo tenemos que convertir en un fin. Es un medio y, como tal, relativo, no absoluto. La ambición, la codicia y la avaricia no deben darse en un cristiano, y menos en la comunidad eclesial. No podemos servir al dinero, porque entonces descuidaremos las cosas De Dios. No podemos servir a dos señores.
– Peligro de las riquezas, nos bloquean para las cosas del espíritu. Podríamos revisar cuánto ayudamos a los pobres, a Cáritas, qué limosna hacemos, si es puntual o algo cotidiano en nuestra vida. Es un examen de conciencia en lo concreto que es muy necesario hacer. Pues si somos fieles en lo poco, e incluso en el vil dinero, el Señor nos confiará más. Hay que ser fieles en todo lo que ponga el Señor en nuestra vida.

María, Madre llévanos a cuidar lo poco, y a vivir en una verdadera entrega por tu Hijo Jesucristo. Amén.

Un pobre sacerdote +++

SÁBADO XXXI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO