SÁBADO XXX TIEMPO ORDINARIO

FILIPENSES:

– San Pablo tiene un gran dilema en su corazón, quiere gozar de la presencia entrena del Señor para siempre, quiere irse con el Señor para estar ya siempre con Él y no padecer más en esta tierra. Pero a la vez siente que debe seguir anunciando el Evangelio y cuidando a las comunidades cristianas. Y al final en lugar de buscar un propio gusto o criterio lo que hace es conformarse con la voluntad de Dios, ya mientras esté en la tierra seguir luchando por el anuncio del Evangelio y de las comunidades cristianas. Y cuando llegue al cielo seguirá intercediendo delante de Dios para ello.

– Impresiona mucho mirar a san Pablo que esta encarcelado, y que no sabe si va a morir, que tiene una disponibilidad total para su misión, quiere colaborar con todas sus fuerzas en la evangelización del mundo. Hasta tal punto que su destino personal, lo que le pase, no importa.

– Hoy esta lectura y actitud de san Pablo nos interpela a nosotros, ¿estamos dispuestos a vivir o a morir por Cristo, y por el bien del prójimo; es para nosotros una ganancia el morir, es con mucho lo mejor si me entrego a Cristo? Tenemos que hacer nuestras las palabra de san Pablo para poder responder a estas preguntas: “PARA MÍ LA VIDA ES CRISTO”.

SALMO:

“Mi alma tiene se del Dios vivo”

Dónde vamos a ir a apagar la sed del corazón sino es en aquel que sacia todo nuestro ser que es Dios. Como diría san Pedro: Dónde vamos a acudir sólo tu tienes palabras de vida eterna. A ti venimos y vendremos Señor, porque sólo en ti está el agua que sacia nuestra sed de amor y de eternidad.

LUCAS:

“Porque todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido”.

+ Hoy Jesús da una lección muy clara de HUMILDAD. Lo hace invitando a ocupar los lugares más humildes. Y esto va en contra de nosotros que nos gusta aparecer y ser vistos y alabados por la gente. Y suele pasar en nuestra vida de cada día, en que cada uno intentamos deslumbrar a los otros mostrando un nivel de vida y de cualidades, que a veces son nada más que apariencia, pero que provocan admiración, reconocimiento y envidia.

+ Jesús nos lleva por la humildad y la sencillez de corazón. Hay que ocupar los últimos puestos no porque recibamos luego otros, sino por imitación a Jesús y con sinceridad, buscando de verdad servir antes que ser servidos.

María, Madre, que viviste en la humildad concreta en todo tu vida, enséñanos a vivir y caminar por este camino, para así buscar en todo un Amor sincero a Jesús y a los hermanos. Amén.

Un pobre sacerdote +++

SÁBADO XXX TIEMPO ORDINARIO