SÁBADO XXX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

ROMANOS:
– San Pablo sigue hablando de este modo por la obstinación del pueblo de Israel que no acoge al Mesías en su vida. Pero Dios sigue siendo fiel a sus promesas, Dios quiere salvar a su pueblo. Y San Pablo llega a afirmar que la caída de Israel será una bendición, porque así se dejará salvar, y será también causa para que otros pueblos puedas ver y vivir la salvación De Dios.
– Nosotros también debemos tener en cuenta a nuestros hermanos los judíos, debemos respetarlos de corazón, y siguiendo los ejemplos de San Pablo, no perder la esperanza de que un día acogerán a Jesús en sus vidas. Tenemos fe en la fidelidad De Dios con su pueblo. Pero ojo debemos también nosotros examinarnos, y ver si aprovechamos los dones que el Señor nos da.

SALMO:
“El Señor no rechaza a su pueblo”
En unión con la primera lectura, vemos el deseo De Dios que el pueblo le acoja y viva la misericordia entrañable que tiene con él. Es el Señor el que sostiene el pueblo y quien hace posible que no esté abandonado, sino que goza del descanso, del auxilio De Dios tanto en lo bueno como en lo malo.

LUCAS:
– Ocupar el último lugar, es seguir el ejemplo del Señor, que muere como un proscrito, como un abandonado, pero que después el Padre lo resucita y hace en Él obras grandes. Le hace sentarse a su lado en el cielo. Que lección tan grande del Señor, lección de humildad, pues es el verdadero camino que sigue Él, y que hoy nos invita a llevar a cabo nosotros, pues el que se humilla es el que es exaltado.
– Lo de busca los primeros puestos era un defecto característico de los fariseos, y podríamos decir que de todos nosotros. Hoy el Señor invita a elegir los lugares más humildes, la lección se resume al final : “porque el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido”
– Hoy también nosotros debemos recibir la reprimenda de Jesús, porque a todos nos gusta aparecer y ser visto y alabados por la gente. Esto nos pasa en la vida de cada día, en muchos momentos intentamos deslumbrar a los otros mostrando lo importantes que somos o las cualidades que tenemos, que muchas veces es más apariencia pero que quieren provocar admiración y envidia. Pero Jesús nos ha enseñado que su estilo de vida es el contrario, HUMILDAD Y SENCILLEZ DE CORAZÓN. Los seguidores de Jesús son los que ocupan los último lugares, y lo hacen con sinceridad, por imitación del Maestro, que no vino a ser servido sino a servir.
– El ejemplo más grande de humildad es la Virgen María, ella pudo decir el Magnificat con toda rezan, pues es el estilo de la vida en Dios: Dios ha mirado la humillación de su esclava, y enaltece a los humildes y a los ricos los despide vacíos.

María, Madre, enséñanos a vivir en el camino de la Humildad, en el camino de tu Hijo Jesús. Amén

Un pobre sacerdote +++

SÁBADO XXX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO