SÁBADO XXVII TIEMPO ORDINARIO

GÁLATAS:
– Cuán grande es reconocer a Jesucristo como nuestro Salvador, pero todavía es más grande no sólo saberlo sino vivirlo, pues conlleva que nuestra vida deja de ser de esclavos por el pecado y por la ley; sino que por Jesucristo somos hijos de Dios, somos herederos con Cristo del Reino prometido desde siglos.
– Cada uno de nosotros debemos preguntarnos si en relación con Dios, nos sentimos hijos o esclavos. Si vivimos y experimentamos a Dios como Padre o como Creador o como Juez. Pues si nuestra fe es para nosotros una losa, una privación o una esclavitud, eso significa que no hemos conocido el Amor de Dios, y no sabemos que somos sus hijos amados, y que vivimos y obramos por amor.

SALMO:
"El Señor se acuerda de su alianza eternamente"
Igual que el Señor siempre se acuerda de su alianza de misericordia y de Amor para con nosotros, y nunca la olvidará; hoy el salmo nos invita a: "Recordad las maravillas que hizo, sus prodigios…" Que necesario es hacer memoria y nunca olvidar que el Señor está a nuestro favor y que no ha dejado nunca de favorecernos.

LUCAS:
"Mejor, bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen".

+ Hoy alaban a Jesús, ante lo cual Él no alardea, ni si quiera hace caso, simplemente con esto ya nos da una enseñanza, a nosotros que nos gusta vanagloriarnos y que nos regodeamos cuando nos alaban o nos agradecen algo, Jesús nos enseña que el camino de la Humildad desde lo pequeño nos lleva al camino del Amor en lo grande.

+ Jesús reconduce la alabanza, que también es para María, su Madre, es verdad que es un piropo decir que es Hijo de María, pero el mérito más grande de María, es escuchar a Dios y obedecer sin dilación, con diligencia. María además pronuncia unas palabras que nos sabemos de memoria y que deberíamos responder constante a Dios en cada elección de nuestra vida: HÁGASE EN MÍ SEGÚN TU PALABRA.

+ Pidamos con todo el corazón a Dios dos cosas: un corazón que escuche (no que oiga el ruido) y una obediencia amorosa (no un servilismo por obligación).

María, Madre, tú siempre has escucha el latir del corazón de Dios, y siempre has buscado lo que Él ha querido, porque estabas firmemente persuadida de que era lo mejor, enséñanos y ayúdanos a creer que lo que el Señor quiera es con mucho lo mejor. Amén.

Un pobres sacerdote +++

SÁBADO XXVII TIEMPO ORDINARIO

Un pensamiento en “SÁBADO XXVII TIEMPO ORDINARIO

  • 8 octubre, 2016 a las 08:41
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    Es un lujo tener todos los dias, tan a mano, las lecturas comentadas, con estas palabras tan cercanas que llegan directas al corazón, sencillo y claro. A mi me ayuda mucho. Gracias.

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