SÁBADO XXVII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

JOEL:
– Descripción poética y apocalíptica del día del Señor, el día de su juicio sobre la historia. Esto se ve en las imágenes de la siega y de la vendimia, que sirven para expresar el juicio sobre el bien y el mal que tendrá lugar en aquel día. No pensemos con miedo en este momento, pues no es un anuncio pesimista que cause agobio sino que los que se han esforzado pro seguir al Señor, para ellos es un día de gran esperanza, porque el Señor protege y auxilia a los hijos de Israel. Que llamada a una verdadera conversión y fidelidad a Dios, pues es De Dios de quien nos viene la salvación y la vida para siempre.
– Hay que mirar al futuro y ver que Dios es Padre y Juez de la historia, y por eso hay que tomarse en serio la vida cada día, e ir preparándonos para este juicio entre los buenos y los malos. Debemos vivir esta mirada al juicio con la esperanza puesta en el Señor, pues si vivimos en Él también reinaremos con Él, y Él sabe lo que estamos viviendo y lo que realmente hay en nuestro corazón.

SALMO:
“Alegráis, justos, con el Señor.”
El salmo nos invita a la confianza en el Señor que reina la tierra y que la juzga, pero siempre con su corazón enormemente enamorado del hombre. Y que siempre va a hacer amanecer La Luz para el justo, y la alegría para los rectos de corazón.
Vivamos por lo tanto escuchando al Señor, cumpliendo sus mandamos, y buscando en todo su voluntad, entonces en La Paz de vivir en Dios, confiaremos en su Amor misericordioso.

LUCAS:
– “Mejor, bienaventurados los que escuchas la palabra De Dios y la cumplen”. Que palabras tan precisas para definir a María, Jesús la conoce bien, y la pone ejemplo de lo que verdaderamente importa, y de lo que debemos imitar a diario en ella. Debemos vivir como María, escuchando la Palabra De Dios, pero no sólo escucharla, sino guardarla en el corazón y ponerla en obra, viviendo cada instante en la voluntad De Dios, buscando lo que más le agrada en nuestra vida.
– De este modo Jesús nos pone a María, como el modelo de todos los creyentes, ya que ella tomó como forma de vida esta frase de Jesús, cuando ella dijo su “hágase en mí según tu Palabra”. Su forma de vida no ha sido otra que lo que la Palabra De Dios la ha ido diciendo y que ella humildemente ha guardado en su corazón para hacerla vida.
– La verdadera sabiduría la tendremos si, como María, la primera discípula de Jesus, sabemos escuchar a Dios con fe y obediencia. Por eso tenemos que dedicar a escuchar interna y externamente la Palabra De Dios, para poder cumplirla en nuestros quehaceres diarios. De este modo edificaremos nuestra vida sobre la Roca firme, que es la Palabra De Dios, que es Cristo, y nuestra vida no se tambaleará.

María, Madre enséñanos a decir una fuerte, claro, valiente y convencido “hágase en mí según tu Palabra.” Amén.

Un pobre sacerdote +++

SÁBADO XXVII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO