SÁBADO XXVI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

JOB:

  • Job reconoce la grandeza De Dios y se muestra dispuesto a aceptar su designios. Confiesa también que todo esto le ha hecho madurar, pues ya no conoce a Dios de oídas, sino que le conoce de corazón, ya le han visto sus ojos. No sólo se vive a Dios por las bendiciones o maldiciones, sino que se vive a Dios por el amor misericordioso de enamorado que tiene con los hombres. Y Dios le bendice con bienes incluso superiores a los que tenía al principio. Es igual a nosotros, los bienes eternos del cielo son mucho más grandes que cualquier bien viviendo en la tierra.
  • Si somos sinceros una de las cosas que nos han más madurar y fortalecer nuestra vida y que aquilata nuestra fidelidad, son las pruebas, los momentos difíciles, el dolor, el sufrimiento, las tribulaciones. No sabemos lo que es tener fe hasta que algo nos la pone a prueba. Igual que pasa con la amistad o con el amor, o con la fidelidad. El

SALMO:

” Haz brillar, Señor, tu rostro sobre tu siervo.”

LUCAS:
– Jesús escucha y anima a los 72 discípulos, y se deja contagiar por su alegría. Y alaba a Dios porque revela estas cosas a los sencillos de corazón y no a los que se creen sabios. Y a la vez habla de la raíz de todo esta misión, que es la íntima unión con el Padre, que es la raíz de su misión y de su alegría.
– La gran alegría de nuestro corazón de todos modos no es porque hemos hecho muchas cosas, sino porque nuestros nombres están inscritos en el cielo, esto es porque el Señor nos ha abierto las puertas del cielo, y nos deja participar de su intimidad con el Padre, y de su misión para con los hombres. Está es nuestra verdadera alegría tener a Cristo y vivir con Él para siempre, trabajando en su viña.

María, Madre que siempre vivamos para tu hijo Jesús. Amén.

Un pobre sacerdote +++

SÁBADO XXVI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

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